El portero brasileño Fábio, que el martes abandonó en un taxi el estadio en que jugaba su equipo, el Figueirense, y posteriormente fue despedido, achacó hoy su salida a “problemas familiares”.

En el que era su debut con el club, el arquero intentó atajar un tiro libre ejecutado desde la mitad de la cancha, pero su salida por bajo fue tan catastrófica que el balón se coló entre sus brazos y acabó en el fondo de la red.

El fallo permitió al Boa Esporte adelantarse en el marcador en un partido que terminó ganando por 0-2 correspondiente a la cuarta jornada de la segunda división brasileña.

Sin embargo, para el pitido final, Fábio ya se encontraba lejos del Orlando Scarpelli, pues en el descanso abandonó en un taxi el estadio, ubicado en la ciudad de Florianópolis, capital del estado de Santa Catarina, en el sur de Brasil.

“Tenía algunos problemas familiares hacía varias semanas, médicos, con mi madre, eso venía afectándome y estaba allí sin cabeza. Estaba totalmente mal psicológicamente”, explicó el cancerbero este miércoles al portal “Itu em Destaque”.

Fábio dijo que “solo pensaba” en lo que estaba pasando fuera del campo, “en su familia”, y que “el gol no tiene nada que ver” con su espantada sobre el césped.

“Yo pedí salir, cogí un taxi y me fui, porque quería estar cerca de los que quería. Salí de (la ciudad de) Florianópolis y llegué a Itu” con destino final para el municipio donde viven sus padres, comentó en la entrevista.

“Solo pido disculpas. La derrota fue toda por culpa mía”, añadió.

Inmediatamente después de su huida, Fábio fue despedido y no volverá a defender los colores del equipo, según anunció el propio club nada más terminar el encuentro, celebrado en la noche del martes.