“Dos equipos crueles” es como titula Javier Marías la columna que escribe para El País, a modo de previa del duelo entre el Real Madrid y la Juventus en Cardiff por la final de la UEFA Champions League.

Marías, madridista desde su infancia, dice que los dos, Juventus con sus dos Copas de Europa y la Casa Blanca con 11, son cuadros arrogantes e insaciables, pero de distintas maneras. Así como de distintas maneras son crueles.

Para explicar la crueldad de la Vecchia Signora, el autor de “El hombre sentimental”, cuenta que cada vez que ha estado en Turín le ha sorprendido “que en algún momento un camarero, un taxista, un empleado de hotel juventinos hayan hecho mención cruel del accidente aéreo que, hace más de seis décadas, costó la vida a la plantilla del mítico Torino de la época, el eterno rival ciudadano de la Juventus”.

De su equipo, en cambio, refiere más bien una crueldad sobre el campo de juego, pues asegura que nunca “manifestamos esa crueldad hacia nuestro adversario capitalino, yo creo que ni siquiera hacia el Barça”.

Por eso, por esa crueldad, que raya en el sadismo, es que Marías admite que un madridista veteranísimo, como se define, le teme a la Juve. Y se trata de un temor antiguo. Tan antiguo como la competición misma, que él sigue llamando Copa de Europa. “Extrañamente se remonta a mi infancia, durante la cual sólo hubo un enfrentamiento entre el Madrid de Di Stéfano y la Juventus del feroz Omar Sívori. Hubo que recurrir a un tercer partido de desempate en París (no había penaltis entonces) para dilucidar cuál pasaba a semifinales, y quizá tanta incertidumbre se nos hizo insoportable a los niños merengues. Lo ganó el Madrid 3-1, como también la mencionada Final de la Séptima”.

De esta Juve, la que ya espera impaciente el pitazo inicial en Cardiff, dice que le teme porque en “180 minutos el Barça de Messi no pudo marcarle un gol, y recibió tres -tres- de un conjunto italiano, los cuales nunca se han distinguido por su juego de ataque ni por sus goleadas”. Además, porque tiene a Buffon y a Gonzalo Higuaín y Dani Alves, exmadridista y exculé.

Aún así, y volviendo al nombre de su columna, Marías dice que lo único que puede salvar al equipo de sus amores es apelar… a la crueldad. ¿Cómo? “¿Acaso no es crueldad empatar una Final cuando se la daba por perdida, o ganarla en los penaltis? ¿Arrebatársela repetidamente al mismo adversario? ¿Eliminar al tercer equipo cruel de Europa, el Bayern Múnich, en dos ocasiones casi consecutivas? ¿Resucitar cuando ya se está muerto, para clavar un aguijón? El Madrid, curiosamente, se ha reacostumbrado a estas hazañas”.