La PDI allanó hoy las oficinas de Adexus, subsidiaria del grupo económico de origen peruano Graña y Montero, tras recibir una querella por estafa que asciende a los 16,5 millones de dólares.

Según un comunicado de Graña y Montero, la policía solicitó la entrega puntual de los correos electrónicos de un exempleado identificado como Carlos Busso correspondientes al año 2016.

“Lo anterior, en el contexto de un conflicto privado y comercial que desde hace un tiempo mantiene Busso con Adexus y sus accionistas”, precisa el texto.

La información solicitada fue entregada íntegra y oportunamente, con la total colaboración de Adexus.

Por otro lado, la empresa desmintió “categóricamente” que la diligencia policial tenga cualquier tipo de relación con el caso Lava Jato -caso corrupción en Brasil- y mantiene su disposición a colaborar en el proceso en curso, brindando todas las facilidades a la justicia chilena para que lleve a cabo su investigación de manera eficaz.

El empresario Carlos Busso acusó el pasado noviembre a los ejecutivos de dicha compañía de estafarlo y además perjudicarlo con 50 millones de dólares en la venta de su empresa Adexus.

El exdueño de Adexus, una sociedad que se dedica a prestar servicios de tecnologías de la información, denunció ante la justicia la utilización de maniobras engañosas por parte del holding peruano, que terminaron con “la salida de su compañía y la absorción de esta por parte de la multinacional”.

Se inculpa a Graña y Montero de haber “retrasado y falseado información sobre las condiciones parar acceder a un préstamo intercompañías comprometido”, que sería solicitado al Banco de Crédito Peruano, cuando Adexus enfrentaba una mala situación económica.

La Fiscalía chilena anunció que viajará a Perú con el fin de llevar a cabo más diligencias en las oficinas de Graña y Montero en Lima.