Una emotiva carta al director de El Mercurio publicada hoy por el matutino sobre la adopción homoparental. La misiva fue escrita por Luz María Bañados de Bazán, nieta de un niño llamado Iñaki, cuyo caso fue expuesto hace unos días en el programa “Aquí está Chile” como ejemplo de adopción homoparental.

“Qué suerte ha tenido Iñaki de tener las madres que tiene. Qué niño tan espectacular. Si lo comparo con cualquier niño de su edad, él está muy por sobre el promedio. Es infinitamente feliz, regalón de sus madres, abuelos, primos, tíos, y esa felicidad que él muestra la palpa cualquiera que esté cerca de él”, dice Bañados.

“Creo yo que es esta felicidad que él ha recibido desde el día en que llegó a este mundo lo que lo ha hecho un niño de carácter, inteligente, que lo entiende todo. A su edad lo habla todo, usa frases completas, conoce a todos los animales, los colores, los números, y recién a fin de mes cumple dos años. En fin, prefiero no seguir con las descripciones de mi nieto, porque podría no parar”, comenta la abuela chocha, quien luego aborda la situación de tener un nieto fruto de una pareja de mujeres lesbianas que pudieron costear una inseminación artificial.

“Quiera Dios que no le pase algo a ninguna de las dos, pero garantizo que si a alguna de ellas le sucede algo, este niño va a tener el apoyo de ambas familias para seguir su vida tal como lo ha sido hasta el día de hoy”, dice la abuela, agregando que “esa suerte la tienen muy pocas parejas en Chile. Ellas están tranquilas porque tienen su sueño hecho realidad, pero ¿qué pasa con las otras parejas homosexuales que, al igual que ellas, quieren formar una familia, y no tienen los medios para la modernidad del día de hoy?”

La mujer señala que es una pena sin sentido e incomprensible que el amor que reibe Iñaki no lo pueda tener otro niño, por ejemplo uno que esté sufriendo en el Sename.

“Desafío a cualquiera que no comparta mi opinión a esperar 20 años, y llamarme, porque pediré a Dios que me permita seguir en este mundo para ver el gran hombre que Iñaki va a ser. Va a ser un líder, y va a ayudar a que este Chile se abra a la diversidad. Comparto esta parte de mi vida privada porque Dios enseña, pero no a palos, y a mí Dios me ha enseñado a abrirme, y así soy muchísimo más feliz. Con mucho orgullo y respeto doy mi opinión, que espero que le sea de ayuda a quienes están en una situación parecida”, dice la feliz abuela.