Ya nada de lo que haga Donald Trump al mando del Estados Unidos sorprende a los estadounidenses o al mundo entero. Resulta que ahora, mientras se le complica el panorama con la llamada trama rusa, al mandatario se le ocurrió desbaratar parte de las medidas implementadas por Barack Obama para el deshielo de las relaciones con Cuba.

Según publica El País de España, Trump “limitará los viajes a la isla, prohibirá el flujo comercial con el poderoso conglomerado militar (60% de la economía) y retomará a la retórica del látigo”.

“La política de Obama solo ha servido para incrementar la represión. Vamos a dar marcha atrás y dar el poder al pueblo cubano frente a los elementos represivos del régimen. Habrá cotas, de forma que si hay liberación de presos o elecciones, avanzaremos”, dice un vocero de la Casa Blanca.

De todos modos, dice el mismo medio, el giro no es total, no es que se trate de una vuelta atrás, pues, no se tocarán las remesas, tampoco se prohibirán los vuelos comerciales ni el tráfico de cruceros. Del mismo modo, sigue vigente la política de pies secos, pies mojados que permite a los cubanos entrar sin visa en EEUU.