Carlos Figueroa (30), filósofo de la Universidad Católica, es miembro de la línea fundadora de Revolución Democrática (RD). Estos años ha coordinado el trabajo con las organizaciones de bases y los vínculos internacionales con otros movimientos sociales de la región. Es uno de los rostros más visibles de la plataforma social anti Acuerdo Transpacífico (TPP). Pero ahora pretende competir por un cupo al parlamento en el distrito más rico de Chile. Para ello, antes, deberá imponerse en las primarias a las otras dos candidatas del Frente Amplio que competirán en esa zona.

En la Católica fue presidente del Centro de Estudiantes de Filosofía en 2009. Luego, en pleno movimiento estudiantil, mientras Giorgio Jackson dirigía la FEUC, fue consejero superior, un cargo que los gremialistas ostentaban hace 14 años. El 2011 cambió su vida.

“Nos tocó ser dirigentes en un año en que la movilización social superó cualquier capacidad de predecir lo que iba a pasar. Creo que para casi todos nosotros fue un año de viraje político muy fuerte. Un momento donde supimos que íbamos a dedicar gran parte de nuestras vida a la política y al servicio público. A finales de 2011, decidimos formar RD, soy de la línea fundadora, éramos unos 30 los que trabajamos por crear el movimiento. Desde entonces he trabajado en eso”, cuenta a The Clinic Online en un café del Barrio Lastarrias.

¿Qué tipo de pega hacías?
-Los primeros tres años estuvimos bien abocados a construir RD a nivel territorial, tratar de formar los comunales, tratar de hacer existir el partido. Ese fue el primer desafío: existir. Hacíamos un poco de todo. Luego me encargué de las relaciones internacionales. De ahí viene mi interés con el TPP, porque me llamó mucho la atención cómo estaba impactando la política internacional en la política local y en el modelo de desarrollo chileno. Al principio éramos 25 organizaciones y ahora tenemos una plataforma con 110 organizaciones políticas y sociales.

Uno de sus déficit es precisamente el tema territorial. Salir de la élite universitaria para vincularse a sectores más populares o masivos.
-Es un trabajo lento que requiere tiempo. Mi diagnóstico general es que el nivel de despolitización y baja participación es tan alto que es muy difícil vincularse con sindicatos, organizaciones sociales o juntas de vecinos. Falta cohesión y articulación social para generar cambios. Pero hoy somos el segundo partido más grande de todo Chile. Llevamos cinco años desde que fundamos RD. Como Frente Amplio llevamos tres meses, somos unas guaguas comparado con los partidos o coaliciones tradicionales. La vinculación que se nos puede pedir es dar un primer paso de confianza, que la gente se atreva a vigilarnos para que vean que cumplimos lo que decimos. Creo que el proceso de crecimiento del Frente Amplio será lento pero seguro.

¿A qué atribuyes tal nivel de despolitización de la sociedad chilena durante la transición?
-El Frente Amplio tiene dos grandes puntos de diagnóstico. Uno es que hoy vivimos en una sociedad que todo depende, casi exclusivamente, de la riqueza que tú tengas. Cuanta salud puedes tener, cuanta calidad de educación, si tienes buena pensión o no, si puedes acceder a un buen trabajo o a un buen salario según tus redes o pitutos. Vivimos en una sociedad donde la riqueza es el vehículo para el bienestar social. Además hay unos pocos que tienen mucha riqueza, por lo tanto, mucho poder, mucho privilegio y mucho bienestar. Uno de los objetivos primordiales del Frente Amplio es desconcentrar la riqueza y el poder. Construir una sociedad de derechos como tal. Hoy tenemos una sociedad donde 30 personas se pueden poner de acuerdo para decidir el futuro de Chile. Tienen ese poder por la riqueza, pero ningún poder legitimado por la sociedad. La desconcentración de poder es fundamental, por eso el esfuerzo de plantear la asamblea constituyente. Una democracia más directa, con plebiscitos, referéndum.

Pero el tema es que la gente no participa. Ahí están los últimos índices de abstención. 
-Hay que construirlo como un proceso, no creo en cambios de la noche a la mañana. Que no se vote es una consecuencia de cómo hemos vivido la política los últimos 25 años. Desde mi punto de vista, el voto debería ser obligatorio.

Estás en contra del voto voluntario.
-Eso es un invento de (Ignacio) Walker y de la derecha que beneficia esta idea de las libertades individuales, que no tiene ningún sentido en una sociedad que quiere vivir en un colectivo y donde se supone que uno legitima a quienes están en los cargos de poder por medio de elecciones. Creo que es completamente insuficiente esta democracia liberal, donde se plantea que cada cuatros uno elige a sus representantes. Eso ya no aguanta más. La vía para cambiar esa forma de entender el poder es a través de una democracia más directa. Hay algunos que no quieren porque le tienen miedo a la expresión de la mayoría, porque creen que son ignorantes, creen que no saben lo que hacen. No creo en esa manera de entender la democracia.

Pero en algunos casos, como el proceso de la FARC o el Brexit, ha implicado más retrocesos que avances.
-Creo que en esos casos es mucho más complejo analizarlo, pero incluso si hay decisiones mayoritarias del pueblo, si se cree en la democracia participativa, donde el 50% más 1 decide, hay que atenerse a las consecuencias, independiente si te gusta o no el resultado. El punto es si eres capaz de construir procesos políticos, informativos, comunicacionales y de participación social que puedan construir los cambios. El Brexit o Colombia demostraron que faltó un proceso de trabajo social y de desmitificar muchos de los problemas. Fui observador del proceso en Colombia y era sorprendente la capacidad de desinformación que existía en la calle respecto del resultado del acuerdo. Es lo mismo que pasa con el pueblo mapuche o con Bolivia, son conflictos que al no comunicar bien que se quiere hacer y establecer procesos participativos no se pueden resolver. Probablemente si hiciéramos hoy día un plebiscito, los resultados no serían los que quisiéramos en el Frente Amplio.

Claro, si hoy se hiciera un plebiscito para consultar por una salida al mar para Bolivia, probablemente, los resultados serían negativos.
-Por lo mismo, es importante la necesidad de concebir esto cambios como procesos dónde se va informando y haciendo parte de las decisiones a la gente, es lo que va a construir una democracia mucho más sólida. Necesitamos más mecanismo para legitimar el poder político, no basta con votar cada cuatro años.

EL CANDIDATO DEL BARRIO ALTO

¿Dónde vives?
-Vivo en Providencia. Antes en Vitacura y en Las Condes, toda mi vida, en general, la pasé allá.

En el barrio alto. ¿Tu familia es de plata?
-Mi familia, sí.

Te pregunto porque te impusiste un tarea algo titánica, salir electo en un distrito en el que Chile Vamos arrasa. 
-El distrito 11 es diferenciado. Al menos Lo Barnechea, Vitacura, Las Condes son las comunas que concentran el poder económico. Ahora se incluyó La Reina y Peñalolén. Hay un descontento tal en las calles que la necesidad de una alternativa política, se transforma en la opción de ganar con las ideas que representamos como Frente Amplio. Lo vemos con Beatriz en la calle, es impresionante el efecto que provoca.

¿Pero ese efecto se reproduce en comunas como Lo Barnechea o Vitacura?
-Evidentemente, es menos. Pero creo que tenemos posibilidades de ganar, son seis diputados en total. Cuatro para Chile Vamos, uno para la Nueva Mayoría y uno para nosotros. Es cierto que es difícil, porque es donde está la riqueza, las familias más ricas viven en este lugar. Por lo tanto, también es un desafío y demuestra que nos atrevemos a participar en la comunas complicadas para plantear esta alternativa.

¿Cuáles son tus propuestas o ideas fuerzas de tu candidatura?
-Mi principal eje es redistribuir el poder para recuperar la confianza en la política, a través de la asamblea constituyente, que se dejó botada en este gobierno. Después del proceso participativo, quedó todo en nada. Hay que instalar iniciativas populares de ley y mandatos revocatorios. También tratar de cambiar la lógica de cómo funciona el Congreso. Eliminaría las dos Cámaras y haría una sola a nivel nacional. Inaugurar nuevas instituciones políticas para recuperar la noción de la importancia cívica de la política.

¿Cómo cuáles?
-Crear una asamblea permanente con ciudadanos electos al azar, que puedan elaborar proyectos de ley y luego proponerlos al Congreso. Al mismo tiempo que puedan hacer algún tipo de fiscalización.

Ese es el concepto de la democracia griega, ¿no?
-Exactamente. Recuperaría esa idea que todos los mayores de 18 años puedan ser electos para algún tipo de cargo que tenga influencia en la política. Un poco lo que pasa en Estados Unidos con los jurados. Esa noción de ciudadanía participativa que no depende de tu riqueza o redes acceder a un espacio de poder. Hay que explorar esa vía. El segundo eje fundamental es la gran deuda de la Nueva Mayoría: avanzar en cambiar el modelo de desarrollo económico, llamado neoliberalismo, pero que, en el fondo, es una forma de vida centrada en el individuo, donde cada uno corre por su cuenta y no existe ningún tipo de protección social.

Ahí es donde te vas a encontrar con más oponentes en tu distrito… 
-En esa vía está el cambio de mentalidad y el cambio hacia el bienestar social. Cambiar el modelo desarrollo significa, en primer lugar, oponerse a quienes no quieren tener un desarrollo armónico con el medio ambiente, desde Trump a los grandes empresarios chilenos, que les da escozor pensar que van a perder utilidades, porque uno compatibiliza el desarrollo económico con el entorno que nos rodea. Además es necesario avanzar en nuevos indicadores que midan el desarrollo social. No puede ser que hoy día miremos el PIB per cápita para saber cuánto estamos avanzando como país, cuando sabemos que la cifra es completamente engañosa. 23 mil dólares per cápita no es algo que ganen los chilenos en promedio. Sabemos que el 52% de los trabajadores ganan menos de 350 mil pesos.

¿Y el tercer eje en tus ideas?
-Avanzar en reestructurar el modelo extractivista que tiene al Estado de manos amarradas. No existen modelos distintos de producción, como son las cooperativas o desarrollar un modelo económico verde, que potencia las alternativas energéticas por ejemplo. La investigación de punta para generar productos que no sean solo materias primas. Es importante adelantarnos a los problemas de mañana, como la tecnologización del trabajo con la pérdida de empleos que significa; la migración que es un tema que para nosotros tiene que ser abordado desde el punto de vista de la inclusión, pero al mismo tiempo económico, ver cómo nos puede beneficiar como sociedad.

LA CARRERA POR LA MONEDA

¿Qué te ha parecido la franja presidencial?
-Me gustó que el Frente Amplio sea la alternativa a Chile Vamos y no la Nueva Mayoría.

Simbólicamente es fuerte.
-Nos quita el peso de tener que aceptar el chantaje del mal menor. Nos da la posibilidad de plantearnos como una alternativa real frente a quienes desean mantener el modelo económico actual. En la franja de Beatriz transmitimos la alegría de algo nuevo y al mismo tiempo las problemáticas que viven los chilenos día a día, como el tema de la salud.

¿Cómo reciben las críticas con respecto a que Beatriz está apelando al recurso emotivo? Algo parecido a lo que hizo Bachelet. 
-La política necesita de emociones, hoy despierta muchas pasiones, pero negativas. Te topas con alguien en la calle, le hablas de política y te responde con rencor o decepción.

El discurso que son todos corruptos y ladrones.
-La única vía que queda pareciera ser la resignación. No hacer nada. Pero si uno transmite una emoción o afecto sobre la política que sea distinto, en el caso de Beatriz, ligada a su historia, una mujer que viene de regiones, que tuvo una maternidad difícil, una mujer que conoce los problemas en salud, uno conecta con esa sensación, porque es real.

¿A Mayol como lo viste? Estuvo provocador.
-También me gustó. Creo que fue una franja atrevida, muy propio de una izquierda que trata de ser creativa para plantear mensajes políticos. Fue una apuesta mediática distinta, convoca a otro público del Frente Amplio.

¿A una izquierda más dura?
-Te diría que a un público que tiene más rencor, más rabia con el trabajo que ha hecho la Nueva Mayoría y a lo que representa hoy Piñera y la gente que lo rodea. Es rescatar otras pasiones presentes en el Frente Amplio, que son necesarias de interpelar porque es un público que está molesto por cómo se han hecho las cosas. Entre las dos franjas abarcamos lo que quiere ser el Frente Amplio.

¿Y qué te pareció la franja de Piñera?
-Es evidente que el mito de los avances de su gobierno sea su carta de presentación.

¿Mito?
-Sí, porque es mito que haya creado un millón de empleos que realmente la gente los haya tenido, conservado y que fueran buenos empleos. Es un mito que durante su gobierno hubo mayor crecimiento económico que en otros gobiernos.

Dice que bajó la pobreza a la mitad. 
-Bueno, la capacidad de mentir de Sebastián Piñera es muy grande. Creo que en la franja se vio reflejado. Eso no quiere decir que no hayan habido logros, el punto es cómo él los relata, dice muchas cosas que no son ciertas.

¿Qué piensas de la crítica al Frente Amplio que sin tener parlamentarios, ni base social, no podrá administrar el gobierno?
-Eso viene de la gente que tiene miedo a que salgamos electos. Las declaraciones que he visto, incluso de la Presidenta, van en la dirección de menospreciar el Frente Amplio. Es una estrategia para hacer creer que no estamos preparados. Hemos demostrado que podemos construir procesos colectivos y dar saltos importantes.

Bachelet dijo que ustedes eran los hijos de políticos tradicionales, tú mismo eres nieto de un exministro de Frei. 
-La gran diferencia con la Nueva Mayoría es que no comparten nuestro diagnóstico crítico respecto a las reformas que se han hecho y los objetivos de una coalición política que quiere transformaciones. Las personas no eligen el lugar donde nacen, pero si eligen cuál es la voluntad política de cambios que tienen. En ese sentido, creo que la Presidenta se equivoca al señalar con el dedo a quienes hoy día están en el camino de hacer transformaciones para recuperar la dignidad de la política y no mirar a su propia coalición, independiente si vienen del sector popular o acomodado, han traicionado a la población teniendo vínculos con los empresarios.

¿Crees que realmente Sánchez le puede ganar a Alejandro Guiller en la primera vuelta?
-Sí, creo que sí, Beatriz hace muy poco tiempo no existía en las encuestas. Hoy día estamos apareciendo tres o cuatro minutos en la tv abierta y la Nueva Mayoría no están en la cabeza como alternativa. Más allá de eso, la importancia de este año no es tanto si ganamos o no, sino que logremos llegar unido después de las elecciones. Es difícil que una coalición nazca en un año electoral, porque está la tensión puesta en la competencia.

Y porque la izquierda tiende a fragmentarse, ya se dividieron los autónomos, el FEL. Se pelean harto internamente. 
-Por eso te digo, la unidad es el primer objetivo terminado el año electoral, tenemos que proyectarnos a largo plazo. Podemos ganar o perder, pero la unidad es lo primero, sin eso no somos nada. Estamos construyendo un programa de gobierno inédito en la historia de Chile.

Chile es un país bastante conservador. ¿Crees que la sociedad chilena va a apoyar un proyecto tan transformador, como cambiar el sistema neoliberal, por ejemplo?
-Sí. Mira las calles, cuánta gente salió a marchar por el fin de las AFP. Ese descontento es radical respecto a la situación de vida, que tiene que ver con los salarios que recibimos, las pensiones, la salud. Ese sentimiento y esa población estamos convocando. Son muchos y es transversal.

Si llegaran a ganar, enfrentarán intereses muy potentes, van a tener una resistencia feroz de quienes ostentan el poder económico. ¿Cómo piensan enfrentar eso?
-Como te dije, en Chile 30 personas pueden hacer que las cosas se detengan. El principal mecanismo para redistribuir el poder es que quienes avancen en estos cambios sea la organización social hecha carne, desde la junta de vecino hasta los movimientos sociales. Necesitamos el apoyo de una movilización social importante.

Pero eso se contradice con tu diagnóstico inicial, para algo así necesitas una sociedad muy politizada. ¿Cómo van a conseguir movilizar a la mayoría para que apoye los cambios?
-El 2011 vivimos el movimiento estudiantil, existe un despertar en la sociedad. Lo podemos conseguir con mucho trabajo. Tenemos que organizar el descontento, es la única manera de sacar adelante un proyecto que redistribuye el poder y la riqueza. Tenemos que articular y apoyar el trabajo social y político. Lograr tener apoyo en las calles. Uno de los conflictos de Bachelet es que no tenía vinculaciones con la organizaciones sociales que defendieran su proyecto y fueran parte de él.

¿Qué te parece Guillier como figura presidencial?
-Me provoca un poco de dolor de guata que alguien que aspira a ser presidente, diga que no es político ni los representa. Además de engañar, no contribuye a renovar o reivindicar la política, que es el trabajo que hacemos como Frente Amplio. Beatriz, en contraposición, se manifiesta como una mujer política y que cree que la política transforma la vida de las personas. Eso es un valor muy grande.

En el caso que sea Guillier quien pase a la segunda vuelta, ¿qué vas a hacer?
-Estoy cansado del chantaje del mal menor.

¿Pero para ustedes no sería peor que volviera Piñera, se van a quedar en la casa?
-Es que la disyuntiva en que siempre ponen al Frente Amplio es Piñera o Nueva Mayoría. La alternativa es Beatriz Sánchez, lo peor que le pueda pasar a Chile es Sebastián Piñera, pero no voy a votar por el mal menor. Por primera vez en la vida, voy a votar por alguien que me da confianza como Beatriz, que me interpreta. Nuestra alternativa es Sánchez o Mayol. Ahí voy a poner todas mis energías y esperanza.

¿Por qué Piñera es lo peor para Chile?
Porque ya como candidato está imputado, si eso no es suficiente, revisemos su historial. Desde LAN en Argentina, sus múltiples empresas, los paraísos fiscales. Su incapacidad de ver que la política está desprestigiada y seguir desprestigiándola. Su creencia en que todo lo que sucede en Chile tiene que ver con el éxito, la riqueza y no en función de construir valores colectivos. Su mirada económica de todo lo que sucede. Es una manera de pensar que es muy estrecha y muy vinculada a su visión empresarial. La vida no es una empresa, la vida no es un producto ni la educación un bien de consumo. Los seres humanos somos mucho más que eso. Él tiene una visión muy ligada solo al emprendimiento y la ganancia, que es lo que ha hecho toda su vida. Así es como él interpreta que quieren ser todos los chilenos y yo creo que no.

“LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN SON LOS PRINCIPALES TERRORISTAS”

Por último, ¿cuál es tu posición en el conflicto mapuche?
Me duele mucho el tratamiento que se le da. Me sorprende que no se comprenda que es un problema histórico, con más 300 años de conflicto. Es un tema de ceguera política y cultural. No entender que existen costumbres, lenguajes y maneras de vivir la vida, que son distintas a como nosotros los chilenos las pensamos, por lo tanto, no entendemos el conflicto. Me da tirria cuando se intenta, desde los medios de comunicación, asociar el conflicto mapuche al terrorismo, porque es la principal manera de esconder el real problema: que se trata de un conflicto sociopolíticocultural.

No solo los medios, también los candidatos de derecha. Manuel José Ossandón dijo que corran balas. 
Imagínate. Si el terrorismo es la capacidad de infundir temor en la población, los medios de comunicación son los principales terroristas, porque lo primero que están haciendo es generar miedo en la población. El miedo es lo que trae la necesidad de control y disciplinamiento. Hoy día lo que se necesita es la capacidad de comprender este conflicto en su raíz histórica y tratar de solucionarlo, por ejemplo, como lo hizo Colombia con las FARC. La manera en que se ha abordardo tiene dos grandes culpables: la incapacidad de la clase política y los medios de comunicación; sobre todo, me refiero, a los grandes conglomerados que manejan la televisión y las radios, que son las principales vinculaciones sicoemocionales que se establecen. Están controlados por pequeños grupos y ejercen un  terror constante en la población. Por eso, desde mi punto de vista, se necesita una ley de medios urgente para desconcentrar los medios y tener una emisión estatal que entregue una visión cultural distinta respecto a los problemas y desafíos que tiene Chile.