Darío Calderón viene llegando de España, país al que va una vez al mes por trabajo. Estuvo una semana en Madrid y luego viajó a Cardiff, en Gales, para ver la final de la Champion League y alentar al Real Madrid, el equipo del que es hincha. Calderón era uno de los invitados especiales que acompañaron a Florentino Pérez, empresario y presidente del club, en la celebración de la duodécima copa. “Somos muy amigos”, dice mientras levanta una réplica del Estadio Santiago Bernabéu que tiene en su oficina. El objeto comparte espacio con una colección de aviones a escala de Lan, decenas de búhos de cerámica, y fotos que resumen sus años de historia política.

Calderón se mueve en los círculos de poder, como conocedor del mundo público y privado. Es institutano, masón, y laguista por sobre todas las cosas. Hasta hace muy poco, también era militante histórico de los radicales, partido en el que no se reinscribió.

¿Por qué se fue?
En los últimos años, el Partido Radical se fue deteriorando y desperfilando, especialmente después que José Antonio Gómez dejó la presidencia. Fue perdiendo el sentido, careciendo de equipos, y cayó en una mediocridad del ambiente lamentable, salvo honrosas excepciones. Yo conservo grandes amigos dentro del partido, con ellos me veo regularmente en otros centros de pensamiento, como son la masonería o la Universidad de Chile.

Ya no se identifica con el partido.
No. No puedo entender esta sucesión de errores tan grandes. Cuando José Antonio Gómez puso su cupo a disposición en el Senado, pudimos haber nombrado a alguien de nuestras filas, pero se optó por la figura de Alejandro Guillier, con el compromiso que él se afiliaba al partido. Lleva cinco años y no sólo no milita, sino que rechaza toda la cultura de los partidos políticos y se siente como un hombre que cayó de Marte.

¿Qué representa Guillier?
Yo cada vez más me acerco a los editoriales que escribe Pato Fernández. Coincido con él en que Guillier es una persona que no se ha definido, que no tiene una opinión propia, que carece de los fundamentos que para mí debe tener un Presidente de la República, incluso en los tres años que lleva como senador, porque tampoco se ha distinguido por los proyectos de ley. Él ha saltado como una alternativa presidencial, lamentablemente producto de este nuevo fenómeno de las encuestas.

Algún mérito tendrá.
Obvio. Es una persona conocida, con carisma, pero no basta con eso. Guillier no tiene los atributos para alcanzar la primera magistratura.

¿Su candidata es Carolina Goic?
No. Voy a esperar la segunda vuelta y veré cuál es la opción que está más de acuerdo a mis principios. He vuelto a encerrarme en los cuarteles. Carolina Goic ha tenido una actitud muy vacilante. Pero creo que la DC va ir hasta el final. Van a preferir morir con honor, aunque baje el número de parlamentarios.

¿No va a votar?
No voy a votar ni por Guillier, ni por Carolina Goic, y menos por Piñera: voy a votar en blanco.

¿Qué tan generalizada es esta idea entre la gente que usted frecuenta?
Es bastante generalizada. Este sueño que fue la Concertación terminó de morir cuando la transformaron en Nueva Mayoría, que partió cojeando y ahora está postrada.

¿Va a votar en segunda vuelta?
Sí, ahí no tengo ninguna duda. Habrá que hacer una reflexión profunda y en ese momento tendré que tomar una opción. No soy de los que no me mojo.

Si la segunda vuelta es entre Guillier y Piñera, ¿por quién votaría?
Probablemente por Guillier, porque no voto por la derecha, ni por el Frente Amplio.

¿Y si el Frente Amplio llega a segunda vuelta?
Dependiendo quién sea el candidato. Prefiero reservar mi opinión para esperar cuáles son los planteamientos de las campañas.

¿Cree que Beatriz Sánchez tiene posibilidades de llegar a segunda vuelta?
Como están las cosas hoy, Beatriz Sánchez es una alternativa seria a segunda vuelta.

¿Le asusta el Frente Amplio?
Me asusta la improvisación. He visto algunas entrevistas de Beatriz Sánchez y su discurso tiene carencias. Sobre todo en política exterior y educación.

¿El Frente Amplio ocupa el vacío en la izquierda que ha dejado la Nueva Mayoría?
Más que eso. Si lo asimilo con mi generación, el Frente Amplio representa lo que fue el mirismo. Es un frente que está más allá de la izquierda, más allá del Partido Comunista. Es algo que se ha levantado a nivel mundial, producto de la caída del Muro de Berlín, cuando quedó un solo modelo económico parado en la cancha. Ya lo vivimos en España, Uruguay, Francia, Estados Unidos, y en distintos países. Es un rechazo a esa elite, al único modelo que existe hoy y que ha demostrado que permite el desarrollo equilibrado.

LAGUISTA

Hasta hace una semana se seguía hablando que Ricardo Lagos podía ser una opción de último minuto, para aunar las fuerzas en la Nueva Mayoría. ¿Sigue siendo opción?
Eso, lamentablemente, se acabó. En un momento pensé que iba a prevalecer la racionalidad en la centro-izquierda. Que viendo la inminente derrota electoral que se avecina, iba a primar un sentido mínimo de seriedad para levantar un hombre como él, que pudiera aunar a los distintos sectores y recuperar el país por una senda de crecimiento verdadero, con mayor equidad.

¿El laguismo sigue vivo?
El laguismo va a permanecer siempre vivo, porque representa una idea histórica. El círculo virtuoso de nuestro país se consolida bajo la administración del presidente Lagos. De ahí, hemos tenido un impulso que nos ha permitido hoy mantenernos a la cabeza de Latinoamérica, conversando de igual a igual con países desarrollados. Yo he reivindicado la figura de un hombre como Ricardo Lagos porque es capaz de imponerse, tanto por su trayectoria histórica como por sus atributos humanos, para ordenar este país y hacerlo retomar la senda del crecimiento con inclusión.

¿Usted cree que el Partido Radical debió haber apoyado a Ricardo Lagos en vez de Alejandro Guillier?
No puedo olvidar las portadas de los diarios de febrero de 2016. El primer dirigente político que levantó la postulación de Ricardo Lagos fue Ernesto Velasco. El segundo fue José Auth. Ahora, ninguno de los dos está con él. No sé qué pasó ahí. Sólo sé que en agosto del año pasado apareció como Fátima, este señor Guillier, arrasando en las encuestas, y el partido se dejó llevar por eso. Lo peor, es que el responsable de todo esto es el Partido Socialista: la historia los condenará como se lo merecen.

¿Fue traicionado Ricardo Lagos?
Fue una traición absoluta. Yo sé que en política se gana o se pierde y que esto es sin llorar, pero lo que se ha hecho con Ricardo Lagos es insostenible. Él es una figura emblemática dentro del socialismo. ¿Quién iba a pensar que su propio partido le iba a negar el apoyo? Siempre se pensó que esto se iba a rectificar. La frustración más grande es que ni siquiera tuvieron la hombría de poner la cara, sino que pidieron voto secreto para ocultarse ante la historia.

¿Qué representan los que ganaron esa votación?
La prebenda y la mediocridad política. Por un errado concepto de creer que Guillier es un candidato ganador. Por querer mantenerse en cargos públicos, optaron por ese clientelismo. Hoy se están dando cuenta que, lejos de aumentar en las encuestas, Guillier es una figura paralizada, tal como está Sebastián Piñera.

¿Cómo ha visto a Ricardo Lagos después de la derrota?
Ricardo Lagos es un hombre con una fortaleza moral impresionante. Él no refleja en su manera de ser el dolor interno que debe tener. Lo he visto entero, muy fuerte. Esto es sin llorar. Además, no es primera vez que el Partido Socialista hace algo así, desde su fundación se ha caracterizado por estos caudillismos. Ricardo no es un caudillo, es un hombre que se juega por sus ideas, con un mandato que fue ejemplar en la historia de Chile. Se le echa mucho de menos, porque en un momento como éste es justamente lo que nosotros necesitamos.

El fin de semana, Isabel Allende dijo que el error de Ricardo Lagos fue haber lanzado una candidatura sin avisarle a nadie, ¿está de acuerdo con eso?
Hasta donde yo sé, creo que sus palabras no se ajustan a la realidad. Ella manifestó que en septiembre del 2016, el presidente Lagos le habría comunicado su intención de postular. No entiendo en qué país vive la senadora Allende, porque en marzo del año pasado se señaló la alternativa de levantar a Lagos. A ella se le olvidó eso. Salvo que viva en otro mundo, no puede decir que le sorprendió.

DEFENSA DEL MODELO

¿Qué le preocupa?
Lo que está ocurriendo en el país. Veo los conflictos en La Araucanía, donde no se actúa con las decisiones que corresponden. Cada vez son perores los atentados terroristas, mientras los altos dirigentes políticos y ministros no llaman las cosas por su nombre. Eso no sólo pasa en el sur. En Santiago vemos grupos anarquistas que se pasean haciendo todo tipo de destrozos, sin que actúen las fuerzas policiales, como ocurrió con el pillaje que hubo hace algunas semanas en el barrio Brasil. Por otro lado, hay un empresariado que parece que tampoco actúa a la altura de sus tiempos.

¿Lo dice por lo del espionaje en la Sofofa?
Esta denuncia puede parecer jocosa, pero esto refleja fielmente lo que ocurre. No es posible que se haya armado un escándalo como éste. Me parece insólito que el país esté preocupado de esta eventual filtración. ¿De qué? ¿De quién?

¿Qué le pareció la elección de Bernardo Larraín Matte en la Sofofa?
Levantaron un candidato que representa a uno de los grupos investigados por colusión, el acto más condenable que puede cometer un empresario. Ese delito cometido por el grupo Matte, desde la Papelera, hasta el día de hoy está vigente en los tribunales superiores. Yo reconozco todos sus atributos personales, pero no era el momento. Él debió esperar a que este tema estuviese decantado. ¿Cómo explicamos que una persona que pertenece a un grupo que está sometido a proceso, en legislación económica, sea el líder del empresariado? Afortunadamente, existe un líder como Alfredo Moreno en la CPC, de quien tengo el más alto concepto, como empresario y como hombre público. Ojalá sea Moreno el que redoble los esfuerzos para ser el fiel representante del empresariado chileno.

¿Y cómo es el empresariado chileno?
Tenemos empresas en Chile que son dignas de ejemplo a nivel mundial. Vengo llegando de un congreso americano, que se celebró en Las Vegas, de todos los empresarios de retail y de centros comerciales. Me dio orgullo ver como somos tratados los chilenos, como se nos mira, el ejemplo de país que tenemos en cuanto al respeto de las reglas del juego. Eso no lo podemos botar. Yo creo fielmente en la alianza público privada. Este cuestionamiento al modelo me parece una cosa loca, cuando uno ve los estándares que tenemos. ¿Qué estamos cuestionando? Estamos con ese problema que se vive en todos los países, que es el paso de país en vías de desarrollo, al de país desarrollado. Quizás lo que falta sí, es una ética mucho más fuerte del empresariado.

¿No hay un capitalismo salvaje?
No. Yo veo cada vez más instituciones solidarias que están ayudando a que el empresariado sienta la necesidad que hay de repartir y reducir las ganancias, en beneficio del bien común. Ese debe ser nuestro desafío: que estos niveles de crecimiento alcancen a todos. El deber del empresario hoy es defender el modelo que nos ha permitido en estos 30 años tener el ciclo económico más glorioso de la historia. Tienen la obligación de salir a decir que son las empresas líderes en minería o en agricultura. Es un orgullo ver como está la industria frutícola o el vino. Ya no somos conocidos como simples exportadores de cobre. En el mundo estamos siendo reconocidos como un país que respeta los acuerdos y como un país que tiene empresas líderes a nivel sudamericano.

¿Le gusta el Luksic tuitero?
Él bajó bastante al área chica, que corresponde mucho con su espíritu aventurero.

PONCE LEROU

¿Imaginó que la crisis política iba a ser tan vertiginosa?
Esta crisis nace en el gobierno de Sebastián Piñera. Él no representó lo que el país pretende que sea un gobierno de centro-derecha, que normalmente se ha caracterizado por el respeto al orden establecido. No olvidemos el caso Barrancones. Eso hizo que el país se fuera desbandando poco a poco. Después, la presidenta Michelle Bachelet se encontró con un país sumamente desordenado, que tiene su momento más álgido con el tema de las boletas políticas. Ella no supo resolver esto por el camino que correspondía.

¿Cuál era ese camino?
Recuerdo el caso MOP-GATE. Ahí el país se condujo de manera distinta. Era una conducta irregular, más allá de los cuestionamientos, pero hubo una visión para sentar al gobierno y a la oposición, y encontrar una solución. Eso permitió juzgar a quienes había que juzgar, pero dimos por terminado el tema y se corrigió el problema.

Si eso hubiese ocurrido ahora, no sabríamos la profundidad que esta práctica tenía.
Perfectamente se pudo haber transparentado todo y haber señalado las causas. Había que distinguir dos cosas. Los aportes que el empresariado hace a los políticos en las campañas y lo que es cohecho, que indudablemente debe ser castigado. El 80% de los apoyos fueron hechos sin pedir nada a cambio. Para qué cerramos los ojos. ¿Cuánto valía una campaña a senador por Santiago? ¿Cuánto vale una campaña presidencial? ¿De dónde se iba a sacar esa plata si no había aportes del Estado?

¿Cómo se financiaba la política antes del boleteo?
Antes, la plata se entregaba en dinero en efectivo. Nunca se pidió por parte de un empresario una boleta. Este tema comenzó en 1998, una vez que se implementa por parte del SII un ataque fuerte a la evasión fiscal y se obliga a justificar todo tipo de ingresos y egresos. Ocurrió que el primer caso que se destapó fue el de Penta financiando a la UDI, que derivó de un fraude tributario. En ese minuto quizás el gobierno se dejó llevar y se olvidó que los empresarios siempre han repartido transversalmente.

¿Rodrigo Peñailillo se dejó llevar?
Pensó que tenía en sus manos a la UDI y no se dio cuenta que si se seguía esa hebra… no digo que no se hubiese investigado, sino que en ese minuto hubo voces que le dijeron que esto era generalizado, y que en vez de denunciarlo se pudo haber hecho un acuerdo país. Había que blanquear la situación. Buscar una solución legal para sancionar los delitos de cohecho, pero no disparar a la bandada como se hizo. Se culpó a todo el mundo.

¿Usted cree que Peñailillo se quiso dar un gusto?
No lo conozco, pero claramente demostró una incapacidad de manejo político atroz. Quizás por su juventud o su falta de experiencia política. No tuvo la sabiduría para conducir bien este debate.

¿Qué relación tiene usted con Julio Ponce Lerou?
Soy amigo de él, de muchos años. Sus apoyos a la política no fueron a cambio de una prebenda. Julio quiso apoyar a gente de todas las creencias. No se singularizó exclusivamente y no lo hizo por el afán de tener una posición. Él quería mantener la democracia en el país. A él no se le reprocha por el apoyo a los partidos, sino que se ha transformado en un símbolo por ser el exyerno de Pinochet. Pero eso parte de un error. Ese matrimonio se rompió en 1985 y el control de SQM lo tomó a finales de 1989. En ese momento era una empresa chica y la transformó en una compañía líder en el mundo.

Es que es más evidente la contradicción. Hay algunos que han hecho mea culpa por pedirle plata a Ponce Lerou.
Ha faltado valentía de los dirigentes políticos de salir a defender lo que creen que está bien. Mira este tema de las inversiones del Partido Socialista. Fue vergonzosa la manera en que se autoinculparon. Esto de todos contra el lucro se empezó a levantar en el gobierno de Sebastián Piñera, como si ganar plata fuera un delito, pero yo nunca pensé que los dirigentes y los parlamentarios tuvieran ese sentimiento de culpa. Esto demuestra la improvisación como se han manejado las directivas de los partidos. Ese famoso reportaje de Mega estuvo 10 días investigándose. ¿Cómo no pudieron en ese tiempo preparar una respuesta sólida? ¿Qué delito puede haber? Es peregrino pensar que porque invertí $100 millones en una empresa que vale 10 mil millones de dólares, voy a tener un grado de influencia. ¿Qué querían? ¿Qué invirtieran en La Polar para perder la plata? Es un absurdo.

¿Usted cree que no han sabido defenderse bien?
Falta una posición sólida y bien informada por parte de los dirigentes. No entiendo por qué le dio vergüenza al PS, si es tan legítimo. Esta no es plata mal habida. El mal manejo de los partidos se ha prestado para pensar que todos son ladrones y sinvergüenzas. Cuando yo piento que deberíamos sentir orgullo de la gente que está dispuesta a participar en la vida pública. El desánimo que hoy se vive en Chile, el desprecio por los partidos políticos, es en gran medida por el mal manejo que hubo en este tema de las platas políticas.

Pero son delitos tributarios.
Sin ninguna duda, pero la tendencia moderna del derecho tributario es que este tema se pague, no encarcelar. En el caso de los delitos económicos pasa lo mismo. Lo vemos en los delitos bancarios, o en los de contrabando.

Es que tal vez ese es el problema. No pasa lo mismo con los delitos comunes. Si yo me robo una bicicleta, no basta con que se la devuelva a su dueño. Igual hay un juicio y una sanción.
Yo estoy hablando de las tendencias modernas. Ahora, por ejemplo, se ha modificado la legislación de aduanas. Si se descubre un contrabando, se puede cancelar una suma de dinero gigantesca, y de esa manera comprar la acción penal. Lo mismo en esto de los delitos tributarios. Es decir, le pagas al Estado fuertemente, porque se supone que no eres un delincuente habitual.