En una breve carta escrita a El Mercurio, el abogado Carlos Peña opina sobre el encontrón que tuvo lugar la semana pasada entre la periodista Pilar Molina y el precandidato presidencial, Manuel José Ossandón, cuando ésta le dice” a mí me llamó un empresario que sabía que yo venía a estas primarias y me señaló que usted a él le había pedido dos facturas, cada una por cinco millones de pesos. Después le puedo dar el nombre”.

“Hizo lo que su oficio le demandaba: confrontar a quien aspira a la Presidencia de la República con la imagen que él, para ganarse la confianza de la ciudadanía, sembró entre ella”, escribe el rector UDP.

En opinión de Peña, “no era un deber de la periodista verificar la información que recibió. Si el deber del periodismo fuera cerciorarse de la verdad de lo que sus fuentes afirman, los periodistas sólo podrían confrontar a los candidatos citando sentencias ejecutoriadas”.

“Es verdad que el periodismo inquisitivo puede rasguñar el prestigio de los políticos, pero esa es la servidumbre a que obliga la grandeza a la que se aspira cuando se es candidato presidencial”, cierra.