El 21 de junio de 2011, el entonces general director de Carabineros, Eduardo Gordon, giró desde su cuenta del Banco de Chile, a través de un depósito a la vista, $21.703.000 a nombre del director del Departamento de Relaciones Públicas de la época, exSecretario General y hoy director de Gestión de Personas, general Jorge Alejandro Serrano Espinosa.

La transacción de Gordon no contemplaba reembolso alguno del subalterno porque los recursos buscaban subsanar una deuda que había adquirido Serrano Espinosa luego de que en mayo de 2011 una auditoría de la Contraloría General de la República objetera egresos de distintas reparticiones dependientes del Departamento IV de Contabilidad y Finanzas. Entre las entidades cuestionadas figuraba Relaciones Públicas por actividades que no se ajustaban a la normativa vigente en materia de gastos de representación, por ejemplo, lo desembolsado en la celebración de la fiesta de navidad de la institución del año 2010.

En medio del proceso de contestación, y antes de que se iniciara un sumario y un juicio de cuentas, que es el procedimiento habitual en estos casos, Serrano Espinosa solicitó un préstamo institucional y reintegró la primera semana de junio la totalidad del dinero objetado: $21.703.191. A fines de ese mes, Gordon decidió que él debía responder por el entuerto y citó a Serrano Espinosa en su oficina del Tercer Piso del edificio de Zenteno. Allí le dio cuenta de que le giraría la millonaria suma. Serrano Espinoza no renegoció el crédito, como era esperable, sino que dejó los casi $22 millones en su cuenta personal y mantuvo, hasta hoy, la deuda que ha pagado mensualmente.

El caso, que se suponía ya enterrado sin mayores repercusiones, ha vuelto a rondar en el alto mando en medio de la indagatoria por el megafraude que afecta la institución. Los millones que “donó” Gordon provenían, según pudo constatar The Clinic Online, de un depósito a plazo que desde abril tenía el General en su cuenta personal y cuya procedencia está en entredicho luego de que trascendiera que el detenido coronel Francisco Reyes Momberg, estrecho colaborador de Gordon en su periodo de máxima autoridad uniformada, lo vinculara al mal uso de gastos reservados.

LOS DESCARGOS DE SERRANO

Consultado por los movimientos financieros que hoy lo complican, Serrano Espinosa es categórico en sostener que no vio en ese entonces ni percibe ahora que exista anomalía alguna en que el General Gordon haya tenido a su disposición más de $21 millones para ayudar a un subalterno implicado en un tema administrativo y que no pertenecía a su círculo íntimo.

“La última semana de junio, el director general de la época, el General Gordon, me citó a su oficina y él me expresó que era injusto el que yo asumiera pagar una deuda que no era mía, sino institucional, por una mala gestión, un error involuntario, desconocimiento. Me dice que él asumirá el pago y me entrega un documento bancario, que es un depósito bancario donde él me devuelve la plata, y además me explica que este dinero corresponde a un depósito que él tenía desde el mes de abril, y para eso también me entrega el récord de su depósito, donde efectivamente aparece que él lo deposita en abril, lo renueva en mayo y lo liquida el mismo día en que me devuelve la plata. Yo se lo recibí, no tenía ninguna duda de que era dinero lícito, particularmente porque él fue director de Codelco 2 años, fue presidente del directorio de la Mutualidad, lo que le genera un ingreso extra importante, entonces nunca tuve duda de que esa plata fuera de él”, explica Serrano a The Clinic Online.

En cuanto a si sabía que en aquel entonces Gordon recibía una glosa de gastos reservados, Serrano Espinosa detalla desconocer esta situación y plantea que “lo que sí sabía es que él tenía estos recursos por estos cargos que por ley él desempeñó en Codelco”.

Respecto de por qué no usó el dinero para su fin original, que era subsanar la deuda, el oficial plantea que “quería solucionar algunos temas domésticos, solucionar cosas. Yo pagué la deuda, lo que hizo el General Gordon fue devolverme la plata”.

“Partamos de la base de que lo que hizo el General Gordon fue devolver una plata que yo ya había gastado. Y esa plata la deposité en mi cuenta corriente y ahí la mantuve y de a poco la fui gastando. Y seguí pagando el préstamo hasta el día de hoy. Son préstamos con diferente cobro, es bastante menos lo que uno tiene que pagar (que si fuera un banco)”, explica.


Por último, frente al escenario de cuestionamientos a la institución, sostiene que lo suyo “no es difícil de explicar judicialmente, porque están los depósitos, están los recibos”.

“Si esto hubiera sido dinero en efectivo, créame que hoy no tendría ninguna explicación que dar, pero son platas registradas, auditables, por lo tanto, yo creo que si bien es cierto en el contexto actual esta situación podría tener una connotación distinta que en otro, no siento que yo tenga ninguna responsabilidad. Y si alguien sabe que estos dineros o algún otro dinero es ilegal, tiene la obligación de denunciarlo. Yo nunca tuve ni siquiera la percepción de que esto no pudiera ser lícito, porque los antecedentes que hay muestran que estas son platas de él, no son platas de gastos reservados.

*The Clinic Online intentó obtener una respuesta de Eduardo Gordon, pero hasta el cierre de esta edición no fue posible.