¿Qué te pareció el debate televisivo de los tres candidatos de Chile Vamos?
-Es innegable que nuestro candidato presidencial, Sebastián Piñera, al tener dos contendores que están permanentemente atacándolo, como Ossandón con bajezas y mentiras, y con un Kast que tampoco estuvo a la altura de un joven dispuesto a hablar del futuro, todo es más difícil. Piñera cuando entra en el verdadero debate, el de las ideas y del conocimiento, es superior a los otros dos. Lo de Ossandón ya no tiene remedio. Pero Felipe Kast pudo haber sido Macron y lo desaprovechó completamente. Piñera tuvo que explicarle casi con manzanitas lo que es verdaderamente la agenda social. Piñera ha estado excelente. Ha sido claro, transparente. No le importa ganar o perder votos. Él va con la verdad.

Algunos analistas y gente de la derecha dijeron que Piñera no debió haberse metido en la pelea ni entrar en descalificaciones.
-El presidente estuvo muy bien en desenmascarar a Ossandón. A los brutos hay que tratarlos como tales. Ossandón una vez más demostró su bajeza en el debate y eso es porque no tiene nada más que aportar. Es muy dispar el nivel del conocimiento. Ossandón es muy básico. Chile valora al presidente Piñera y lo volverá a elegir a pesar de las declaraciones tóxicas de Ossandón. Los ataques de Ossandón vienen de la época del cassete. Añejo todo lo que dice. Ya no haya a qué recurrir.

Ha quedado como ignorante.
-Si bien, como alega él, uno no tiene por qué saberlo todo, pero si uno aspira a un cargo de representación popular, que significa la más alta magistratura del país, a lo menos debería estar preparado en temas fundamentales e importantes para el país. Él no puede acostumbrarse a una sola forma de hacer política, basada en lo que la gente quiere escuchar, Ossandón es un populista de baja monta. Porque hay populistas de alta monta que saben lo que están haciendo y se manejan en todos los temas. Ossandón contamina y tiene total falta de conocimientos en todos los temas. Eso es imperdonable viniendo de alguien que tuvo todas las oportunidades para educarse bien. Él miente brutalmente. Un día yo estaba mirando CNN y le preguntaron no sé qué cosa -porque él siempre quería que yo lo apoyara como presidenta del PRI- y de la nada lanzó una opinión descalificándome sin ningún sentido. A partir de ahí, solo lo saludo por protocolo, pero no siento respeto por él. O sea, si tú no lo apoyas, eres su enemigo absoluto.

CHISTE MACHISTA

El PRI se define como un partido de centro, alejada de las elites de la derecha, ¿por qué entonces no apoyaron a Ossandón?
-La posición política de Piñera a nosotros nos deja completamente satisfechos. Tiene una gran trayectoria. Piñera votó por el NO. Y nosotros provenimos de un partido, como es la DC, que luchó contra la dictadura militar. Para nosotros Piñera no es derecha.

Pero lo apoya la UDI, que es un partido que defendió la dictadura.
-Sí, pero para nosotros él es un hombre de centro, con una base ideológica que proviene del humanismo, y demostró con todas sus políticas públicas que, efectivamente, es un hombre que tiene muy enraizada y comprometida esta idea del socialcristianismo. Es un hombre muy bien preparado.

El “chistecito” que se tiró hace poco, no lo dejó bien parado.
-Sí, es un mal chiste, anticuado y fome. Se equivocó, pero él no es machista. Lo demostró con sus políticas públicas. Lo interesante es que Piñera no se demoró en pedir disculpas públicas. Es un hombre que comete un error y no le cuesta tanto asumirlo. Hay políticos que ni piden perdón.

Comparaste su chiste con el Transantiago. ¿Por qué?
-Claro. A mí me impresiona ver cómo la izquierda no hace un mea culpa con políticas públicas que han afectado gravemente la dignidad de la mujer. El Transantiago, más allá de ser una mala política pública, con la implementación en el gobierno de Bachelet, terminó por perjudicar la dignidad de la mujer. Uno se subía a una micro, donde todos parecíamos sardinas, y veíamos a hombres inescrupulosos que se aprovechaban de esa instancia para toquetear a las mujeres. Muchas mujeres se sentían abusadas física y psicológicamente, porque no podían decir ni hacer nada, porque si no les podían sacar una cuchilla y amenazarlas de muerte.

Pero en eso no tiene que ver ni con el Transantiago ni con Bachelet, es un problema cultural.
-Claro, pero es una política pública. Y las políticas públicas tienen efectos negativos o positivos. Y esta, claramente, atacaba a las mujeres en su dignidad. Lo de Piñera fue un mal chiste, pero él concretó reformas en apoyo a la mujer, que estuvieron congeladas en el Congreso en el primer gobierno de Bachelet, como la ley que sanciona el acoso laboral, la ley contra el femicidio o la ley antidiscriminación. En el gobierno de Piñera hubo campañas bastante osadas. Se dijo: “maricón es el que le pega a una mujer”.

Una campaña bastante criticada.
-Pero su impacto fue increíble. Y dio resultados: disminuyeron los femicidos en el gobierno del presidente Piñera y aumentaron en el de Bachelet. Yo creo que Bachelet no cree en los derechos de las mujeres.

¿Por qué no?
-Cuando crees en los derechos de las mujeres, no tienes un doble estándar. Si ella hubiese sacado al ministro Céspedes, por lo de la muñeca de plástico, podría ahora tener derecho de condenar al presidente Piñera por un chiste, pero como no lo hizo, no tiene derecho. Hay un aprovechamiento político feroz de parte de ella.

Uno hubiese esperado consecuencia de Cecilia Pérez que alzó las banderas del feminismo cuando Yerko Puchento la comparó con “La Monga”.
-No es lo mismo, porque lo de Yerko Puchento fue una rutina planificada, estudiada, con un libreto. El chiste de Piñera no.

¿Qué te parece el humor de Yerko?
-Tengo que reconocer que es un gran actor, pero en su faceta de crítica política es muy violento y eso no le hace bien a la sociedad. Más allá de lo de Cecilia, del hijo de Bachelet, empieza a generarse una cultura dañina porque se hace desde una perspectiva muy descalificadora y brutal. Y lo peor es que siguió después, no paró en molestar a Cecilia. No sabe que detrás hay una familia, ganarse la vida así es muy miserable.

Ximena Ossandón decía que Cecilia Pérez tenía razón en sentirse ofendida por el chiste de La Monga, pero que después se fue al chancho al pedirle un millón de dólares a canal 13.
-Cecilia está en su derecho. Y, por otro lado, ¿Ximena Ossandón no fue la que dijo que tenía un sueldo reguleque?

Sí.
-Por esa frase, no tengo una buena opinión de Ximena Ossandón. Con su comentario del sueldo reguleque, develó realmente cómo es la familia Ossandón: brutos, no saben lo que dicen.

LONGUEIRA

Anda un video circulando de Longueira llamando a votar en las primarias.
-No he visto el video.

Busca lograr un millón de votantes.
-Me parece irresponsable que Longueira genere expectativas de la cantidad de votantes que van a participar de las primarias. Él no tiene idea de lo que ha costado construir Chile Vamos. Hay que ser muy responsable. El contexto es que a la gente le cuesta ir a votar, sobre todo porque el gobierno no ha invertido recursos ni voluntad política para promover las primarias. Hay que ser aterrizado.

Longueira no es la mejor persona para cautivar votos. Tiene su historial…
-Sí. No estoy de acuerdo con que Longueira participe en ese video. En todo caso, ese video no es de Chile Vamos, lo de él es por cuenta propia. Y me atrevo a decir que no corresponde lo que está haciendo. No le hace bien al presidente Piñera. Longueira le ensucia la imagen al presidente Piñera.

José Antonio Kast no se sumó a las primarias de Chile Vamos.
-Fue irresponsable. Nunca se entendió bien por qué no quiso.

¿Si Ossandón ganara las primarias, lo apoyarías?
-Yo soy parte de un conglomerado y nos comprometimos a apoyar al que gane. Lógico que lo respaldaría. Pero sé que no va a ganar.

¿Qué te parece la irrupción del Frente Amplio?
-Beatriz Sánchez y Mayol desprestigian la política.

¿Por qué?
-La extrema izquierda parte desprestigiando la política, para luego desprestigiar las instituciones, y así penetrar en la opinión pública que está muy asidua a recibir esta información, así se toman el poder y entran en una fase donde destruyen también la democracia. Mira lo que ocurre en Venezuela. Lo que está generando el Frente Amplio son las bases de una dictadura de izquierda.

Ellos no se definen como movimiento de izquierda.
-Esa es otra mentira para convencer a la ciudadanía, porque si ellos se definen de izquierda, pasan a estar en el establishment político. Están engañando a la opinión pública, porque son un movimiento de izquierda, marxista, y lo más parecido a Venezuela. No tienen escrúpulos.

La campaña de Beatriz Sánchez se define como la primera candidatura feminista.
-¿Ves? Ya partes con una ideología.

¿No te defines como feminista?
-No. Esa es una ideología. No creo que tengamos que estar en contra de los hombres. Creo en el respeto del ser humano. Y creo que las feministas tienen una odiosidad que no comparto.

¿Qué encuentras odioso del feminismo?
-Uno no tiene que cambiar las definiciones. El feminismo es una respuesta ideológica al machismo y, desde este punto de vista, se extrapolan las posiciones, lo que finalmente genera una guerra de mujeres contra los hombres, y viceversa. Si entramos en el tema más valórico, como lo es el aborto, me parece complejo que ellas crean que tienen derecho a hacer lo que quieran con su cuerpo. Eso es ideología de género. Sabemos que la ley que se está discutiendo no es aborto en tres causales, porque el tema de la vida de la madre y de la inviabilidad fetal estaban zanjados, pero el de la violación abre la puerta al aborto libre. Es una ley machista y garantista con el violador: no obliga a la mujer a decir quién la violó. Como no las obliga a delatarlo, en el fondo permite que haya aborto libre. Yo no entiendo esta obsesión de sacar la ley del aborto que tiene la presidenta Bachelet. Como si las mujeres en las poblaciones anduviesen pensando ¿cuándo la presidenta Bachelet sacará la ley del aborto? No. Las mujeres en las poblaciones están pensando cómo enfrentan este mal momento económico que ella misma está dejando. Están pensando en cómo alimentar a sus hijos, cómo darles una educación de calidad, en cómo tener un trabajo digno y no tener que trabajar de coleras en las ferias.

Piñera dijo hace unos años que una niña de trece estaba preparada para ser madre.
-Una niña siempre está preparada para ser madre, pero no está preparada para matar a su hijo. Estoy de acuerdo con lo que dijo el presidente Piñera.

Tú no tienes hijos, ¿no te sentías preparada para ser madre?
-No, pero tengo hijos y nietos postizos. En principio, yo tenía una vida de mucho esfuerzo. Te estoy hablando de los veinte años y trabajaba muchísimo. Y los evité, digamos. Después cuando lo intenté, me di cuenta que no quedaba embarazada y después yo dije ya no, estoy como muy grande. Y estoy en una actividad que me consume, que me gusta, como es la política. Tampoco lo intenté o averigüé más. Es una opción también.

¿Por qué estás en contra del matrimonio igualitario?
-El matrimonio, etimológicamente, es entre un hombre y una mujer. Así se definió el matrimonio como concepto. Yo no estoy hablando de la creencia religiosa, sino que de etimología. Yo, por ejemplo, tengo una pareja. Él no es católico, pero si es cristiano y cree en Dios. Yo me quiero casar por la Iglesia y él no. Y me dice: casémonos por el civil. Y yo le digo no, porque no me interesa. Ahí tenemos una diferencia y se respeta la diferencia. Y nos amamos igual. Y no hay drama.

Entonces, ¿por qué oponerse a que los gays se casen?
-No, pero tendría que tener otro nombre. Yo creo que tú lo miras tan fácilmente, y no es así: es igualarnos y decir “ya, ok, que se casen todos con todos”.

¿Los gays no son iguales a nosotros?
-Salvo que ellos adopten, no pueden concebir hijos naturalmente. Eso quizá hace una diferencia.

Hay parejas hetero que tampoco pueden.
-Sí, pero son las menos, la excepción. En los gays es la regla.

DE CLASE MEDIA GENUINA

En el verano fuiste vocera de Chile Vamos. Ahora sonabas para integrar las vocerías femeninas, pero algo pasó ¿o me equivoco?
-El lunes, después de las primarias, me toca tomar la vocería nuevamente, porque nos vamos turnando entre los presidentes de partidos. Mi vocería llamó mucho la atención porque fui la primera vocera del conglomerado y porque, obviamente, no soy de derecha, ni de centro de derecha, tampoco pertenezco a la elite política.

Tampoco tienes mucho filtro.
-No. Por eso mismo: no pertenezco a la elite política que se cuida más. La ciudadanía, los chilenos en general y el mundo, ya no soportan a los políticos que se dan una vuelta muy grande tratando de justificar o explicar algo. La gente quiere que uno sea mucho más auténtico, honesto y transparente.

Provienes de una familia de clase media.
-Sí. Bueno, nosotros en el PRI somos genuinos de clase media popular. El otro día Espina me tiró una broma delante del presidente Piñera, dijo: “es que la Alejandra es muy conservadora”. Y yo le respondí: “mira, yo creo que le hago muy bien al presidente, porque soy de clase media popular genuina”. Y es verdad: estoy en Fonasa, me atiendo en hospitales públicos y no en una clínica. No tengo bienes, porque nunca he tenido plata. Tengo un apellido normal. Mi mamá es costurera, mi papá fue un campesino sin tierras, lo único que tenemos es una casa con un sitio que heredamos de nuestro tatarabuelo. Por eso te digo que soy genuina. Y cuando soy vocera, le hago muy bien al presidente, porque hablo desde los genuinos, desde la realidad, desde la verdad.

¿Te has sentido discriminada en la derecha por tus orígenes?
-No, nunca me he sentido discriminada en la derecha. Como presidenta de un partido, me entiendo de igual a igual con Jacqueline van Rysselberghe o Hernán Larraín.

A él, entiendo, que lo encuentras cuico.
-Bueno, sí. Pero no es malo decir que es cuico. No es una crítica peyorativa. Y respeto que sean cuicos. No puedes pedirle que sean distintos, o que tengan tu experiencia si fueron criados en condiciones económicas distintas.

¿Sigues leyendo a Paulo Coehlo?
-Ya no. Eso era cuando tenía veinte años. Ahora a Coehlo lo encuentro superficial, como que me avergüenza un poco haberlo leído. El hombre con el que vivo, que es literato, un apasionado a la literatura, me ayudó mucho a tener un espacio de lectura que, obviamente, es profundo de verdad. Hoy día, sé que Cien años de soledad es mi libro favorito. He leído a Proust.

¿Te gustó Proust?
-Sí. Te logra explicar de una manera que tú nunca habías profundizado, como es el tema de los celos, que pueden llegar a hacer tan miserable a un ser humano.