Qué pregunta más tonta; pero si la derecha ganó en la primera Junta de Gobierno, ganó en Lircay, ganó en la Guerra del Pacífico, ganó en la guerra civil de 1891, ganó en los gobiernos radicales, ganó con Gabriel González Videla, ganó con Frei Montalva, pasó susto con Allende y para qué decir como ganó con Pinochet. La derecha tiene esa mala costumbre de ganar hasta por los palos, ¿cuándo ha perdido en este Chile lindo? Jamás que yo sepa la derecha perdió la batalla y yo entiendo que la derecha no es la oligarquía ni los grandes monopolios ni la aristocracia castellano vasca, no Señor ¡la derecha es el medio pelo, el arribismo, la meritocracia -como dice la sociología con eufemismo-. Esa derecha quiere pechar un poco más, de ahí a plantearse la modificación estructural de la sociedad. Toda esa gallada adscrita en los sectores medios fue defraudada por la Nueva Mayoría, y en las primarias se volcó con monos y petacas hacia la derecha, ¿y es novedad aquella mudanza?, la sociedad chilena se aburguesó en la post-verdad del pinochetismo; se arma la alharaca y punto, no hay voluntad de cambio revolucionario, el cabro Mayol sale con ideas a medias, acaso no sabrá que el pequeño burgués no se quiere mojar el potito, y la señora periodista, en su minuto, a quién le endosará sus votos minoritarios y bullangueros, no cabe duda, al PC, uno de los partidos más reaccionarios de la coyuntura. La derecha está en el adn de Chile, el cuento de Federico Gana, la señora lo deja clarito, hacerse ideas de un reformismo radicalizado es una payasada, es grosero, es cómico. La derecha manda, hace y deshace, más en estos tiempos: no tiene fisura, no tiene talón de Aquiles. El populacho, la chusma, la canalla dorada huele que hay que votar en masa por el amigo Piñera, entonces el devaneo conjetural de preguntarse por el triunfo de la derecha es una redundancia. La derecha política sabe que cuenta con el asalariado, con el fulano de la pyme, no está el horno para bollos Qué pregunta más tonta; pero si la derecha ganó en la primera Junta de Gobierno, ganó en Lircay, ganó en la Guerra del Pacífico, ganó en la guerra civil de 1891, ganó en los gobiernos radicales, ganó con Gabriel González Videla, ganó con Frei Montalva, pasó susto con Allende y para qué decir como ganó con Pinochet. La derecha tiene esa mala costumbre de ganar hasta por los palos, ¿cuándo ha perdido en este Chile lindo? Jamás que yo sepa la derecha perdió la batalla y yo entiendo que la derecha no es la oligarquía ni los grandes monopolios ni la aristocracia castellano vasca, no Señor ¡la derecha es el medio pelo, el arribismo, la meritocracia -como dice la sociología con eufemismo-. Esa derecha quiere pechar un poco más, de ahí a plantearse la modificación estructural de la sociedad. Toda esa gallada adscrita en los sectores medios fue defraudada por la Nueva Mayoría, y en las primarias se volcó con monos y petacas hacia la derecha, ¿y es novedad aquella mudanza?, la sociedad chilena se aburguesó en la post-verdad del pinochetismo; se arma la alharaca y punto, no hay voluntad de cambio revolucionario, el cabro Mayol sale con ideas a medias, acaso no sabrá que el pequeño burgués no se quiere mojar el potito, y la señora periodista, en su minuto, a quién le endosará sus votos minoritarios y bullangueros, no cabe duda, al PC, uno de los partidos más reaccionarios de la coyuntura. La derecha está en el adn de Chile, el cuento de Federico Gana, la señora lo deja clarito, hacerse ideas de un reformismo radicalizado es una payasada, es grosero, es cómico. La derecha manda, hace y deshace, más en estos tiempos: no tiene fisura, no tiene talón de Aquiles. El populacho, la chusma, la canalla dorada huele que hay que votar en masa por el amigo Piñera, entonces el devaneo conjetural de preguntarse por el triunfo de la derecha es una redundancia. La derecha política sabe que cuenta con el asalariado, con el fulano de la pyme, no está el horno para bollos revolucionarios, a la izquierda más recalcitrante los dinos y los cenetas se la pitearon, por eso algunos le encuentran sentido a eso de que hablar de derecha e izquierda no corresponde, no da rédito, y están en lo cierto, hoy todos son de derechas, momios hasta por si acaso, hasta la señora Beatriz en el acto fallido acusó al Chicho de totalitario. La derecha económica se colude para hacer trizas el mercado y los fiscales ordenan cursos de ética y los tipos gerenciales se matan de la risa, y la derecha, ese conjunto elitario de mandamases, de futres, de trompas, de patrones, de directorios, saben que cuentan con el apoyo tácito de jetones ganosos de encumbrarse en el poder y saben tenerlos cortitos. Si la dificultad mayor reside en que hay carajos que dicen representar al poblete y son más cabrones que toda la derecha junta, y entonces cómo derrotar a la derecha, a sus isapres, a sus afp, a sus ganancias ilícitas, a sus krumiros. Compañero no se haga esas preguntas, usted sabe por honoris causa que Chile es y será un país de libertad.