El popular Doctor Cariño del diario La Cuarta recibió una particular carta de una mujer que está que corta las huinchas por un galán que vive en un edificio cercano y que se pasea nada más ni nada menos que en pelotas por su living.

En ese sentido, la mujer reconocer que pese a sentirse “chata” con el montón de edificios que se han construido cerca del suyo, le ha picado el bichito por coquetear con un vecino que “me tira besitos, me cierra el ojo” cada vez que se pasea como Adán.

A continuación su relato y el posterior consejo o sugerencia del Doc:

“Estoy chata con tanto edificio que se ha construido en torno a mi casita. Ya ni entra la luz de sol. Tengo ganas de cambiarme, pero están tan caras las viviendas que mejor no hago nada… Me amurré”.

Así comienza el relato de esta joven que a su vez resalta que “como soy una mina positiva, busqué el lado amable de las cosas: hay más comercio, no tengo que ir al centro, aunque lo mejor se trasluce por las ventanas”.

Añadió al respecto que “tengo unos vecinos que son buenazos para andar en pelota. Los edificios están tan, pero tan cerca, que pareciera que con estirar la mano se pudiera tocar ahí mismito”.

Precisño que “el caso es que hay un gallo que, estoy segura, me hace ojitos mientras se pasea por su living”.

En ese sentido, detalló que “me tira besitos, me cierra el ojo y me puso un papel pegado al vidrio con el número de su depto. El atado es que he ido caleta de veces al edificio y no doy con su domicilio… ¿Qué hago?”.

Tras estudiar la misiva, el doctor cariño le contestó lo siguiente:

“Ay, Dios. Hay dos opciones con ese Adán. Una, que la agarró para el leso y le inventó un número falso para que usted nunca dé con él. Lo otro es que usted sea demasiado extraviada y pajarona, pero no creo que sea tan pava de ir tantas veces y no dar con la dire”.

Frente a ello, aseguró que “si es este último caso, escríbale usted en un papel que le mande el número de cel mejor y se acaba el problema”.

“Y si le toca encatrarse, que el dueño de casa corra las cortinas, poh. Y se me cuida, su golosa”, cerró.