El cantautor nacional, Alberto Plaza, reapareció este jueves en una carta a El Mercurio donde critica con todo la causal de violación dentro de los tres casos en los que se busca despenalizar el aborto en Chile.

En dicho escrito, el intérprete de “Bandido” aseguró que la falta de precisión para comprobar si es que realmente una mujer gestó un hijo producto de una violación provocará que muchas mujeres mientan con el fin de no dar a luz a un ser que se originó simplemente en una noche de placer.

Plaza comienza su misiva indicando que “en el aborto están contrapuestos el derecho de la madre con el derecho del no nacido. Por tratarse de dos bienes inconmensurables, la discusión cae por fuerza en el terreno de la subjetividad, así es que su solución no pasa por la certeza total, sino por el punto de vista del observador”.

Añadió que “en el caso de las causales de ‘riesgo de vida de la madre’ e ‘inviabilidad del feto’, lo que se intenta proteger en ambos casos es la vida, lo que es bueno, pero la falta de métodos que garanticen un cien por ciento de precisión en los diagnósticos debería ser razón suficiente para no correr el riesgo de cometer errores que son irreversibles”.

En este punto el cantante recalcó que “el caso de ‘violación’ es más complejo aún. Si bien es cierto que la realidad de una mujer violada es indescriptiblemente horrorosa, la despenalización por esta causal no va en la dirección de la vida, sino de la muerte. Uno de los dos va a morir, y será precisamente aquel que no puede defenderse. En el proyecto de ley se argumenta que en virtud de los derechos humanos, la mujer no puede ser forzada a tener un hijo no deseado. La verdad es que en ninguno de los 30 artículos de la Declaración Universal de Derechos Humanos aparece algo que pudiera estar siendo violado allí. En cambio, si matamos al hijo porque la madre no quiere tenerlo, estamos quitándole al primero el derecho humano a la vida. Y así como el Estado le impone a la mujer violada la prohibición de matar a su agresor, de igual forma le puede impedir quitarle la vida al ser humano que se haya gestado producto de ese hecho contrario a su voluntad”.

En otros pasajes, enfatiza en que “se indica que el aborto en caso de violación estaría despenalizado hasta la semana 12, y en caso de niñas menores de 14 años, hasta la semana 18. Cabe preguntarse, ¿qué ocurre en la semana 12 o la 18, que hace que a partir de ahí se deba considerar delito? Por otra parte, el proyecto de ley carece de rigurosidad para establecer la forma de probar la existencia de una violación. Solo dice que ‘un equipo de salud, especialmente conformado para estos efectos, evaluará e informará la concurrencia de los hechos que la constituyen'”.

“La falta de precisión en este punto abrirá la puerta a que muchas mujeres que queden embarazadas sin ser forzadas, vayan a hacerse un aborto argumentando que lo fueron. Imposible demostrar lo contrario. En ese caso, la única prueba sería la palabra de la mujer, lo que parece insuficiente. La causal de violación es tremendamente delicada. Por un lado está la estabilidad psicológica de la mujer, y por el otro está la vida misma de su hijo o hija. ¿Qué vale más? Yo creo que la vida”, sentenció.