El sacerdote jesuita, Felipe Berríos, pidió profundizar en el diálogo respecto a la diversidad sexual, todo esto en una agitada semana donde el llamado “Bus de la Libertad” se paseó por las calles de Santiago y Valparaíso con consignas que apuntaban a que, por ejemplo, “Con mis hijos no se metan. Nicolás tiene derecho a un papá y una mamá. – Estado + Familia”.

En conversación con La Tercera, Berríos manifestó que “me da la sensación de que el bus, más que provocar una toma de conciencia, agrede. Por eso, la gente ha reaccionado así. El bus afirma cosas que, si bien se supone que tienen un contenido detrás, no se sabe, ni queda explícito, de dónde se saca esa verdad y la gente se siente agredida con esos mensajes”.

Añadió que “nos falta más diálogo en la sociedad actual y más capacidad de escuchar temas como, por ejemplo, el matrimonio igualitario y la despenalización del aborto. A veces se traduce mucho en estar de acuerdo o no, pero hay poca capacidad de escuchar e ir más al fondo. Ahí es donde vienen las agresiones y las descalificaciones”.

En otros pasajes, llamó a intentar crecer y a respetar la diversidad, puesto que “algunos sienten ese cambio como un desmoronamiento de lo que aprendieron de sus padres y de sus abuelos. Lo ven como una intromisión y por eso hay reacciones tan violentas”.

A renglón seguido, el religioso sostuvo que “también pienso que a las personas les cuesta hacer una distinción entre lo que es mi opinión personal, de acuerdo a mis valores y sentido de la vida, frente a lo que tiene que garantizar un Estado, que se mueve en una cultura que es diversa”.

“Tenemos que crecer en nuestra visión sobre la homosexualidad, sobre las personas transgénero. Todavía tenemos muy metido en el subconsciente que estas cosas son malas, que son algo así como deformaciones. En eso tenemos que crecer. Se necesita tener un cambio cultural y darnos cuenta que son verdades y que, por mucho que haya un bus dando vuelta por una ciudad, es una verdad que existen niños transgénero y que tenemos que saber acogerlos”, enfatizó.

A su vez, recalcó que “los niños transgénero no son un invento. Yo no tenía idea de que existían hace años y la mayoría de los chilenos tampoco. Pero hoy día la realidad cultural que vive Chile hace que veamos cosas que antes no veíamos, porque estaban ocultas o porque no queríamos verlas”.

“Y el Estado tiene también que hacerse cargo de eso y apoyar a esas familias. No tenemos que sentirnos atacados quienes no hemos tenido una experiencia cercana con un niño transgénero. Al contrario, tenemos que sentirnos agradecidos de que están ampliando nuestros horizontes y nuestros sentimientos”, dijo, al mismo tiempo que sentenció:

“Yo le diría, con mucho cariño y respeto, a los chilenos en general, que hemos sido educados en una sociedad sexista y machista, en la que todo parecía ser muy simple. Pero que no tenemos que sentirnos agredidos por estos temas, o como piensan algunos, que ahora todo da lo mismo. Tenemos que entender que nos están ayudando a crecer, a conocer que existen distintas condiciones sexuales, a darnos cuenta de que los niños transgénero son una realidad, no son un invento de los papás, y que tenemos que tener una actitud de más apertura frente a estos temas”.