Hace casi siete días atrás, la revista Sábado publicó la historia de Pablo Oporto, el falso justiciero que se paseó por los canales de TV contando su supuesta verdad. Cosa que era una mentira. Anoche, en “Mentiras Verdaderas” de La Red, el comerciante, ahora sin el bigote de Mario Bros, defendió su testimonio, insistiendo en que es una víctima de la delincuencia y que el problema fue no cotejar si es que efectivamente había dado muerte a 12 personas bajo legítima defensa.

“No coteje las informaciones extraoficiales que llegaban a nuestros oídos, de hecho, en el mismo reportaje una vendedora que trabaja en un local que relata un hecho de violencia que fuimos víctimas, ella misma dice que recibíamos llamado a veces preguntando, y nosotros preguntábamos, y nos respondían ‘ah no, falleció’. O también habían versiones de otros delincuentes que decían ‘oye, el que vino para acá, tuvo un problema, entonces murió’. Y nunca fue el ánimo de nosotros tampoco ir a preguntar a fiscalía o a un servicio de salud si realmente habían fallecido. De hecho cuando me lo da a conocer el periodista, y él me confirma que es una información oficial de fiscalía, en el mismo reportaje que él expone le digo que gracias que me haya dado esa noticia, porque de verdad yo no había cotejado la información que había llegado a nosotros, y vivía con una noticia que no era real y que a mí de verdad, como también lo dije en ese reportaje, cuando me presentaban con que había batido delincuentes, yo lo dije muchas veces, que no era algo agradable de ser presentado así. Y en mi intervención en televisión yo jamás hice gala de haber matado personas. Al contrario, yo siempre decía que no era algo agradable y mi tema se enfocaba en que la ley es la que nos debía a nosotros, como ciudadanos, dar la confianza de poder trabajar tranquilos y vivir tranquilo”.

Ante esos argumentos, el conductor Ignacio Franzani le hace ver que cuando dice “no cotejé”, una cosa es, por ejemplo, no cotejar una dirección, y otra muy distinta es cuando se trata de vidas humanas.

“Es mucho más complicado recibir esa información y tener el ánimo o tratar de averiguar de dónde era la persona, dónde, en qué hospital fue. Tú dices que es una vida humana, y claro, es lo que siempre dije. No era motivo de orgullo, era motivo de tristeza”, contesta.

Entonces, el periodista le insiste con que se trata de dispararle a alguien, con todo lo que ello implica, como para que además se acredite la legítima defensa. “Supongo que no es tan simple dispararle a alguien, quitarle la vida”, le dice Franzani.

Responde Pablo Oporto que en el reportaje se dice algo y que “paradójicamente recién hoy día llegó Investigaciones a casa de mi padre, después de tantos años, preguntándome a mí qué fue de esa arma”. Por eso, por el tiempo transcurrido, justifica que él no tenía como confirmar las muertes con las que decía cargar.

Las cifras, los 100 asaltos

En otro punto de la entrevista, Oporto reitera que es una víctima de la delincuencia y, en un ejercicio de matemática simple, defiende las cifras de la cantidad de asaltos de la que dijo haber padecido.

“Mi familia, como siempre lo he repetido, lleva 30 años en el comercio, saca la cuenta cuatro o cinco asaltos al año, que es lo que sufrimos los comerciantes por parte de los delincuentes; es decir, que cuatro o cinco veces por lo menos en 30 años tienes 120 asaltos”.

“Haya sido un error que yo no cotejé, la información de lo fallecidos o no, están los videos, están los testimonios, del mismo suplemento que tú llamas como antecedente… en ese mismo suplemento, salen cuatro testimonios (…) tres dicen que sí he sido víctima de delincuencia y lo más gracioso de todo es que dos de esos es un propio delincuente y la otra es una trabajadora. Yo sí soy antecedente de delincuencia, lo que pasa es que no corroboré un dato, y fue mi error (…) y yo como no corroboré un dato y sí soy victima de la delincuencia, y no corroboré, no tengo la capacidad para ir a una casa de una persona a decirle su murió su hijo, su hermano, soy el mitomano más grande”, se queja.