Me enteré por el diario que los cabros, el Boric y el Jackson, habían arrendado una casa en Cerro Alegre, acá en Valpo, y se fueron a vivir juntos, con los equipos de trabajo incluidos. No eligieron otro cerro, podría haber sido Polanco, Cordillera, Mariposa, Monjas, Barón, Lecheros u otros, optaron por uno equivalente al barrio Las Condes o Providencia. No importa chiquillos, lo fundamental es que hay espíritu de trabajo y colaboración entre la jerarquía de las dos grandes fuerzas de la nueva izquierda chilena. Porque en el barrio los RD y los Autonomistas no se pescan mucho, por no decir que se desprecian.

Esto de la vida comunitaria me recuerda cuando yo estudiaba en el puerto y solíamos arrendar con algunos compañeros alguna casa, tipo residencia de estudiantes, en donde se alojaba una especie de utopía de la convivencia y funcionaba como laboratorio de experimentación cultural y política. Éramos precarios de verdad en esa época en que no era necesario hablar de marginalidad. El tópico rebelde de vivir en comunidad, o con los que compartimos idearios y prácticas, ha sido parte de nuestra vida. Recuerdo haber compartido en esas casas con cadáveres famosos y que ahora son íconos de la ciudad cultural. Todo ese residencialismo utópico estudiantil es, me imagino, lo que motiva, cultural y políticamente, a esta nueva generación amona que se formó en democracia cautelada.

Es bueno que ambos líderes compartan una especie de casa de ejercicios con espíritu laico, en donde la nueva izquierda chilensis pueda combinar la vida doméstica con la producción teórica y en donde se geste el nuevo pensamiento revolucionario. Y que sea literalmente la casa de una nueva intelectualidad política. Me imagino que van a tener una sala para hacer yoga y otra para seminarios, y un salón de exposiciones. Además, uno se imagina que tendrán un huertito orgánico y reciclarán la basura, etc.

Ojalá les vaya bien, cabros. Quizás sea una buena estrategia habitacional que beneficie al sector. Es bueno partir por lo doméstico, primero la casa, es una manera de privilegiar el dato local, el detalle metonímico, para pasar de la infraestructura a la superestructura, para atacar luego lo global. Nos imaginamos, también, que es una manera de coordinar mejor el trabajo parlamentario y el otro, el más importante, el ciudadano.

Pórtense bien y tengan buena relación con la junta de vecinos. No hagan asados muy ruidosos ni demasiado regados. De lo que no cabe duda es que en esa casa va a haber mucho olor a pata, a pito y a poto, por decirlo de una manera lúdica. Además, por ese barrio hay buenos lugares para amenizar las noches porteñas, está El fauna y el Internado, y también El Club, toda de gente decentita y ligada a nuestro sector. Y cerquita, en el plan le tenimos el Moneda de Oro. Y cuando haya que mover el esqueleto se puede ir al Máscara y rematan en El Pagano.

Nos imaginamos que el alcalde Sharp será un invitado permanente en la casa. Ojalá pudieran invitarme a algún carrete y conversar de lo conversable alrededor de un corderito magallánico. Porque de la cosa cultural los parlamentarios no se preocupan mucho y es bueno que haya una bancada que tome lo artístico cultural y le tenga voluntad de legislar al respecto, sobre todo con relación a cuestiones gremiales muy sentidas por nosotros, como es la cuestión salud y las pensiones.

Creo que ustedes debieran poner la cabeza en esos asuntos. Están asentados en una ciudad que, al menos en el papel, le tiene vocación patrimonial y que es como la capital del arte chilensis. La ciudad es como el hoyo, pero tiene ese cartel. Le tenimos la sede ministerial acá, pero eso no tiene importancia, todo se sigue cortando en Stgo. Nuestra gente ha privilegiado el cálculo político por sobre los procesos y tienen un concepción muy utilitaria de la cultura, la típica, como decorado del discurso oficial.

A todo esto, ¿cuándo inauguran, cabros? Tienen que puro invitar; recuerden que debe tratarse de una casa abierta al pueblo. Una casa a medio camino entre think tank pop house y pensión Soto (Soto Astudillo eso sí: casa, comida y poto, y plata pa´l bolsillo).

El Frente Amplio necesitaba un gesto doméstico como este, sin duda, en donde junto con el ejercicio de la domiciliaridad, se asienten las bases de una nueva mirada político cultural. Esta casa sí va a ser un centro de estudios potente, con lo más mejor del pensamiento crítico local y nacional. A esa pensión hay que ponerle un nombre, uno bien sonoro, para que se institucionalice como corresponde.