Este martes 8 de agosto de 2007 se cumplen 10 años desde que Marcelo Bielsa le dijera que sí al llamado de Harold Mayne-Nicholls para hacerse cargo de la entonces alicaída selección chilena. A propósito de su llegada al Lille de Francia, una crónica de The New York Times, titulada “El eterno retorno del Loco Bielsa”, refiere algunos aspectos del paso del rosarino por Chile. De su estadía en Santiago, cuando vivió en una pieza en Juan Pinto Durán.

“Bielsa recorrió los barrios más pobres de Santiago (alguna vez sugirió que calma su ansiedad “dedicándose al dolor ajeno”). Se asoció a la Junta Vecinal, salía con su bicicleta y preguntaba en qué podía ayudar al barrio Villa El Salitre, que rodea al predio del complejo Pinto Durán, donde entrenaba a la selección y donde él vivía en una habitación de tres metros cuadrados”, se lee en el artículo que se basa en un escrito publicado tiempo atrás en la revista Don Julio.

El texto también, en su referencia a Bielsa en Chile, dice que “le pagó pasaje a hinchas que le escribían desde el interior para que vieran cómo trabajaba. Visitó a niños enfermos. Envió a un verdulero amigo del barrio a que recibiera en su nombre un premio que le había entregado el Círculo de Periodistas Deportivos de Chile. Y clasificó a la selección al Mundial de Sudáfrica 2010 con un fútbol de ataque inusitado”.