Adornos que hacen alusión a las tradiciones huasas, como las espuelas, los caballos y las monturas, decoran el departamento del empresario César Barros, conocido por haber tomado la presidencia de La Polar cuando estalló el escándalo de las repactaciones unilaterales. Como tantos otros hombres de derecha, Barros es de los que sigue la Parada Militar, iza la bandera, tiene una niñez ligada al campo (campo como usan los cuicos para hablar de parcela o fundo), y evidentemente gusta del rodeo. A propósito de esto es que habla con La Segunda sobre la polémica que se instaló en la UDI esta semana cuando, en un grupo de WhatsApp, el exministro Pablo Longueira las emprendiera contra el alcalde de Las Condes, Joaquín Lavín, por anunciar que reduciría a su mínima expresión el rodeo en “La semana de la chilenidad”.

Luego de confirmar que “por supuesto” que le llegó el citado whatsapp, César Barros dice que “hablando de ideología, yo creo que los animalistas tienen una ideología y, probablemente, igual se van a ir a comer una “hamburger” al McDonald’s. El destino de un vacuno es terminar en la carnicería, salvo que muera de muerte natural. La gente piensa que porque uno le pega un apretón al novillo sufre, y no es así”. “Antes apretaban al novillo contra unas ramas, algunos les torcían la cola; hoy, al novillo se le ataja en una cuestión acolchada, con protección”, asegura.

Consultado entonces sobre si a Lavín el faltó informarse antes de hacer el anuncio, responde que “cuando Lavín quiere votos, se disfraza de huaso y se mete a las medialuna, pero ahora arruga. Y arruga porque hay gente que lleva violencia a la medialuna. Bueno, también les da besos a los transexuales, a pesar de que es del Opus Dei. Es el colmo lo que hace Lavín con el rodeo. Lo mismo que hizo el alcalde Andrés Zarhi, que lo suspendió.