“Soy una persona decorosa, nunca le dije ‘oye, tú eres el hijo de Bachelet’. Las lágrimas se me iban hacia adentro, estaba emocionada. Yo sabía toda su vida, porque cuando uno es bacheletista se lee todos los libros. Lo que la prensa dice, de que soy loca, es verdad. Nunca lo he desmentido: hay mejores y peores formas de ser loca, pero esta es la mía”.

Esa fue una de las definiciones de Erika Silva, al exjefa de gabinete de Sebastián Dávalos, en una entrevista publicada hoy por la Revista Sábado, de El Mercurio, donde aborda todo lo que ocurrió durante la crisis desatada del caso Caval, a más de dos años de que estallara.

La exasesora de confianza del hijo mayor de la Presidenta Bachelet señala que “Dávalos es un hombre difícil de ayudar, uno nunca sabe realmente lo que está sintiendo. Echo de menos a mi amigo, pero no podía seguir pegada con el tema” y reveló que días antes que se publicara el reportaje, el mismo Dávalos le contó que la revista Qué Pasa estaba haciendo un reportaje “sobre la inmobiliaria de la Natalia (Compagnon)”.

“Me imagino que pensaba que no era tan grave. Dávalos pensó que era normal algo que no era. Era tan absurdo saber eso y exponerse a ser Director Sociocultural… me imagino que no se dio cuenta. Antes me devanaba los sesos intentando entender, hasta que en un momento no quería pensar más, porque entendí que no me corresponde. Además, hay cosas que no podría haber hecho, porque yo era jefa de gabinete de Dávalos y amiga, no su siquiatra ni asesora financiera”, explica Silva.

La educadora de párvulos, hoy dedicada a labores académicas con la Usach y a Memorarte, un grupo donde hace trabajos de arpillería, dice que hace tres meses dejó de hablar con su exjefe y amigo cuando le habló sobre los costo que le provocó a ella en su vida.

“Las palabras de Dávalos tienen un impacto muy grande. Si alguien aspira a conocer lo que realmente pasó, él no lo va a decir nunca. O quizás en 10 años más, cuando ya no importe”, señaló.

Además, relató episodios con la crisis en aumento. “Cuando explotó todo, yo llamaba a Dávalos y a la Natalia, y les decía vuelven, vuelvan, vuelvan, tienen que volver, está la cag… Ellos me contestaron que (el ministro) Peñailillo le dijo a la jefa (en referencia a Michelle Bachelet) que no tenían que volver todavía”, dijo.

Además contó que, luego de publicar una suerte de línea de tiempo de la crisis en su cuenta de Twitter, la llamó Ana Lya Uriarte, jefa de gabinete de la Presidenta Bachelet, “enojada, que cómo hacía eso, pero me daba lo mismo, yo quería irme de ahí. Los ministros no volvían a Chile a apoyar a la Presidenta y ahí me di cuenta de que ella duerme con hienas. El bacheletismo es una enfermedad curable. Yo pensaba que iba a ser más hábil al elegir a sus equipos y no fue así”.

Finalmente, Silva dijo que Peñailillo era el hombre en el que Bachelet más confiaba en su vida. “Era los ojos de la Presidenta. Pero no me cabe duda que si la Presidenta puso a Sebastián en el cargo fue para tuviera un espacio protegido. La Dirección Sociocultural no tenía responsabilidad administrativa, es el espacio de nobleza máxima”.

Acá la entrevista completa publicada hoy por la Revista Sábado.