En los últimos días un grupo de científicos expusieron, a través de una carta abierta a las autoridades del país, los argumentos que demuestran por qué la zona de La Higuera, en la región de Coquimbo, debe ser preservada. Algunos de ellos han estudiado por más de 20 años este ecosistema y han podido establecer de manera fehaciente que tiene características únicas.

Lamentablemente, este conocimiento generado por investigadores chilenos no siempre es considerado en las evaluaciones de impacto ambiental. Tal es el caso del proyecto minero portuario Dominga, el cual contempla dos minas a rajo abierto para la extracción de hierro y concentrado de cobre, un mega puerto y una planta desalinizadora en la comuna de La Higuera. A pesar de las innumerables publicaciones científicas que dicen que esta zona de la corriente de Humboldt alberga un ecosistema marino especial y que debe ser protegido, tanto la minera como el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) no tomaron en cuenta esta valiosa información.

Debido a un fenómeno oceanográfico conocido como surgencia, que son aguas profundas frías, ricas en nutrientes, que emergen a la superficie y se mezclan con aguas cálidas, distintas especies, muchas de ellas en estado vulnerable o en peligro, han encontrado las condiciones perfectas para habitar y reproducirse. No es casual entonces, que en la zona de La Higuera se encuentre el 80% de la población mundial de pingüino de Humboldt, la única colonia residente que existe en el país de delfín nariz de botella, diversos tipos de ballenas y aves marinas, especies que se alimentan precisamente en las áreas donde el puerto de Dominga pretende emplazarse.

En los últimos años, Oceana ha realizado expediciones científicas en la zona, contribuyendo a la identificación de especies y ecosistemas marinos, así como también a la difusión de las características únicas de esta área de nuestro país. Tal riqueza ha permitido el desarrollo de la pesca artesanal en la comuna, la que actualmente produce el 85% del desembarque de locos y lapas de toda la región de Coquimbo, así como también una importante cantidad de machas, lo que la convierte en la zona más productiva del centro norte de Chile.

Toda esta información, con mucho más detalle, está disponible en publicaciones académicas. Por eso llama la atención que el titular del proyecto Dominga no haya considerado a la ciencia en su estudio de impacto ambiental. Pero lo que extraña aún más es que el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) de Coquimbo, entidad que debería velar que los proyectos presenten información completa al iniciar la tramitación, no haya puesto término anticipado a la evaluación, tal como lo establece el reglamento, considerando las omisiones del titular. Si se hubieran tomado en cuenta los datos científicos existentes desde un comienzo, Dominga no habría escalado hasta estas instancias.

A pesar de que la Comisión de Evaluación Ambiental de Coquimbo rechazó la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) de Dominga, la minera insiste en sacar adelante su proyecto y presentó un recurso de reclamación para revertir la medida, el que deberá resolver el Comité de Ministros. Los argumentos que entrega la ciencia no hacen más que confirmar y fortalecer las razones por las que este proyecto fue rechazado. Es de esperar que la instancia ministerial tome nota del trabajo minucioso realizado por los investigadores chilenos en este ecosistema único, el cual debe ser preservado para Chile y para las futuras generaciones.

*Por Liesbeth van der Meer, Directora Ejecutiva de Oceana Chile.