El doctor Cariño del diario La Cuarta recibió esta semana el desesperado relato de un joven que perdió al amor de su vida, luego de que ella lo pillara masturbándose en la habitación.

En su escrito, el joven narra que “tengo una mezcla de vergüenza con rabia, mi caballero. Vivo con mi polola hace dos años y no tengo na’ que decir. Ella me trata como un rey, cocina como la Naná de MasterChef y me da la papa siempre que despierta la fiera”.

Añade que pese a ello, “el otro día me pilló en pleno cinco contra uno y, además de hacerme tira la camisa, me trató de asqueroso, pervertido y se mandó a cambiar del depa”.

En ese sentido, admitió que “pienso que un cariñito a la trutruca no tiene nada de malo, pero ahora mi ‘ex’ me puso como condición para volver que vaya al sicólogo pa’ ‘curarme’ del macaquismo-leninismo”.

“¿Le hago caso? ¿Voy al loquero? ¿Perderé a mi amor por la Manuela? Ayuda, por el amor de Dios”.

Al respecto, el doc contestó que “tal como usted lo dijo en su carta, pegarse una desenvainada del sable láser no es pecado para ningún caballero jedi. Incluso, me atrevería a decir que serle fiel a la Manuela Palma ayuda a mantener aceitada la herramienta, como lo dicen diferentes estudios sexuales serios, y no esas teorías locas del Doctor File o el flaco de Salfate”.

A renglón seguido, destacó que “por eso, me extraña que su santa polola le haya puesto tanto color por algo que dentro de todo es normal, ya que una al día siempre es una alegría. ¿Porque tampoco creo que pase pelando la banana las 24 horas, no?”.

“Si es así, quizás valga la pena que pida una hora al loquero. Pero de lo contrario, dígale a la polola que intenten tocar el piano entre ambos para que vea lo más hermoso que es el cuerpo humano sin pudores. Suerte”, sentenció.