Un quiebre, una revuelta, fuego amigo, o como quiera que se llame es el momento que vive la Iglesia Evangélica luego de la declaración del Concilio Nacional en la que hablaron del enfriamiento de las relaciones con el gobierno a raíz del episodio en el Te Deum el fin de semana recién pasado.

Resulta que ni bien había transcurrido poco más de una hora de la declaración de Cristián Nieto, director de comunicaciones, cuando el obispo y representante de la Mesa Ampliada de las Iglesias Evangélicas, Emiliano Soto, salió a contradecirlo, a desentenderse de las palabras de la cúpula.

“Tal vez las personas no logran darse cuenta hasta donde pueden afectar con sus palabras al otro. Si yo digo cosas con palabras hirientes, el criterio de la persona que recibe eso recién va a acusar el golpe. Si la persona dice que le faltaron el respeto, yo al menos pido disculpas, porque es importante seguir manteniendo las relaciones, no insisto en una tozudez, en una soberbia, en una posición intransigente de continuar en una posición que podría decirse tan dura. Todo lo contrario, más vale pedir perdón, decir que nos equivocamos, porque las disculpas engrandecen a las personas”, anunció.

Vale recordar que Nieto, en parte, sostuvo en un punto de prensa, que “les hemos convocado para comentar nuestra desazón por comentarios que se hacen en la prensa, por comentarios que se han hecho, mal intencionados a nuestro juicio, porque nos quieren aparecer como intolerantes, agresivos, talibanes cristianos, que no lo somos. Hoy día nos enfrentamos a un enfriamiento en las relaciones con el gobierno, porque se ha faltado a la verdad, porque en este templo no se insultó a la Presidenta, los líderes que estaban en el altar. Nosotros como iglesia no nos podemos hacer cargo de los estados emocionales de las personas, por lo menos las que estaban afuera, y que esos ataques que le hicieron a la Presidenta que nosotros condenamos como el que más. Esta es un iglesia amorosa, es una iglesia inclusiva. es una iglesia convocante. En consecuencia no nos hacemos cargo de esos gritos (…) el único grito que hubo al interior de la catedral fue sacado por las fuerzas nuestras inmediatamente después de ocurrido el hecho. Entonces, que alguien diga que en el altar se trató mal a la Presidenta me parece a mí que es un exceso y que falta a la verdad. Y eso ha tensionado las relaciones que nosotros, como iglesia, como una comunidad que representa a más de cuatro millones de personas en el país, nos parece que no solamente es una incomodidad hacia nosotros, nos parece que además es muy injusto. Entonces, si lo que le molesta al Gobierno son las críticas que todo el mundo sabe que nosotros tenemos una postura frente a los temas valóricos, y si lo que se nos quiere pedir es que seamos obsecuentes, para ser entonces acogidos, les quiero decir entonces que se equivocan. Nosotros no vamos a hacer obsecuencia. Les quiero decir que nosotros somos bilblocéntricos, y al ser biblocétricos significa que nosotros apostamos y seguimos a los apóstoles que aparecen en la biblia, y ninguno de ellos se puso de rodillas frente al poder, por el contrario, solamente les invito que revisen la historia de Juan el Bautista”.

“Nos parece impropio que dentro la misma iglesia haya gritos fuera de lugar, en una ceremonia tan importante no corresponde, porque además se hicieron algunos discursos bastante violentos que afectan la integridad de las personas. Nosotros somos respetuosos de todas las instituciones especialmente si invitamos a la Presidenta a nuestra casa, no podemos darle golpes a quienes invitamos a nuestra casa, tenemos que tener un trato deferente“, dijo además Emiliano Soto.