Un punto de vista que enciende aún más el debate por la polémica del Te Deum evangélico entregó el senador de la UDI, Iván Moreira, en entrevista con El Mercurio de Valparaíso. El exdiputado afirma que no hay por qué disculparse por los discursos proferidos al interior de la Catedral y que las ministras Castillo y Pascual no debieron hacerse presente en el lugar. Acá algunas de sus consideraciones.

“Los incidentes que ocurrieron en las afueras de la Iglesia catedral evangélica, fueron aislados, fueron personas fanáticas y nosotros los repudiamos, porque se trata de la Presidenta de la República. Pero eso no significa que los pastores y representantes de la iglesia evangélica no puedan explicitar públicamente su posición frente a un debate valórico que se ha dado en el país”, dice.

En ese sentido, opina que “los políticos que estaban presentes -o sea, somos políticos y estamos acostumbrados a la dureza del debate- sobrerreaccionaron, porque no encuentro que decir la verdad y defender principios y valores signifique una falta de respeto. Dentro de la iglesia no hubo ningún incidente”.

Moreira sostiene además que en el Gobierno “sabían perfectamente, estaban informados, de que en su mensaje la iglesia evangélica iba a ser dura”. Además, plantea que “¿no es acaso una provocación que dentro de los ministros que fueron al Te Deum estuvieran la ministra de Salud (Carmen Castillo) y de la Mujer e Identidad de Género (Claudia Pascual), que son las carteras que han sido promotoras del proyecto del aborto y de la ley de identidad de género? Por eso creo que, por pudor, no debieran haber ido esas ministras y se hubieran hecho representar”.

Sobre el disculparse, cuestión que sugirió el pastor Emiliano Soto al tomar distancia de la declaración del Concilio (acusaron faltar a la verdad y anunciaron que se enfriaba la relación con el gobierno), responde que “por qué tendría que hacerlo? ¿Por qué tendría que disculparse por un planteamiento de valores y principios sobre leyes que atentan contra la familia y la sociedad?”.

“Hoy el pueblo evangélico se siente tan atropellado, porque la retroexcavadora pasó por encima de la iglesia evangélica. Lo que pasó en el Te Deum fue un acto de rebeldía frente al Gobierno y a las posiciones valóricas que con discusión inmediata ha querido aprobar esta administración”, cierra.