La empresa de seguridad Easy Solutions reveló que el 97% de los internautas no saben distinguir bien cuando un correo es truchoo engañoso y que el 30% de la gente cae en correos maliciosos que buscan robar sus datos bancarios personales.

En medio de esta preocupante realidad el sitio El Mercurio realizó un reportaje en el que se desclasifican las maneras más usadas para engañar a la gente por Internet, que van desde las supuestas fotos íntimas de una persona, hasta mensajes que hablan de una supuesta deuda o problema legal.

Por ejemplo, hace algunas semanas comenzó a circular en distintas bandejas de entradas un email que decía “existe una denuncia por deudas pendientes” en su Asunto, junto a un logo del Colegio de Abogados de Chile y un PDF a descargar.

Al respecto, el gremio alertó que “eliminen de inmediato ese correo que tiene un virus, cuyo objeto es apropiarse de información de su computador”.

Otro método usado con el que caen fáciles los usuarios es uno de ámbito erótico que apunta a supuestas fotos hot que fueron enviadas de manera equivocada: “Hola gordo, no sé por qué me pediste que te enviara las fotos del día en el motel”, se lee en uno de ellos.

Los usuarios que son víctimas quedan vulnerables a ser penetrados por un código malicioso que otorga a un tercero manejar su dispositivo.

Entre los correos más brígidos están los que quieren infectar el equipo y tomar control de él, para luego cobrar recompensas. Por su lado existe el grupo de los “phishing” que transportan al usuario a un siti web falso para que en algún minuto coloque sus datos bancarios personales.

En esta línea se puede hablar de un correo trucho que aseguraba ser de Netflix, y que indicaba que la cuenta había sido cerrada y que se debían ingresar nuevamente los datos de tarjetas de crédito, etcétera.

Al respecto los especialistas recomiendan avisar a su banco, cambiar las contraseñas de los dispositivos y luego analizar su computador mediante un software de seguridad.

Entre las recomendaciones más sencillas destaca desconfiar de correos que no fueron solicitados, no entrar a sitios web que vengan con el enlace ya listo, no entregar información delicada o revisar supuestas faltas de ortografías.