Setenta refugiados sirios provenientes de Líbano llegarán a Chile el próximo 12 de octubre para instalarse en nuestro país, informaron hoy fuentes oficiales.

Los refugiados son los miembros de quince familias sirias, 36 adultos y 34 niños, que abandonaron su país huyendo de la guerra y serán acogidos en Chile gracias al Programa de Reasentamiento de Refugiados Sirios que coordina el Estado chileno.

Las familias se instalarán en el barrio santiaguino de Macul y en Villa Alemana, un municipio en la región de Valparaíso, donde se están afinando los últimos detalles para su llegada.

Los refugiados recibirán viviendas equipadas con elementos básicos y asistirán a clases de español para facilitar su adaptación al país.

Además, el Registro Civil y la Policía de Investigaciones (PDI) realizarán un operativo después de su llegada para agilizar los trámites migratorios y la obtención de la cédula de identidad, que les permitirá el acceso a los servicios sociales estatales.

“Luego de meses de un arduo trabajo técnico, podemos señalar que con la llegada de los refugiados sirios cerramos una nueva etapa del Programa de Reasentamiento”, dijo Alfredo del Río, coordinador general del programa, en el que participan el Gobierno, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y el Arzobispado de Santiago.

Del Río destacó que los refugiados sirios arribarán a un país “preparado para entregarles seguridad, acogida y apoyo para que puedan tener una nueva vida”.

Además, añadió, pondrá a prueba la solidaridad de la sociedad chilena para tender la mano a “un pueblo que ha sufrido una cruenta guerra civil”.

La Vicaría Pastoral Social Cáritas del Arzobispado de Santiago será la encargada de ejecutar el programa durante los dos años de duración, que culminarán con la integración plena de las familias a la sociedad chilena.

Por su parte, Delfina Lawson, jefa nacional de la Agencia de la ONU para los Refugiados, felicitó al gobierno y a la sociedad chilena por esta iniciativa y destacó la elevada presencia de niños entre los refugiados.

“Estas familias, constituidas casi en un 50 % por niños y niñas, son refugiadas debido a que escaparon de las consecuencias directas de una guerra y la violencia. Son sobrevivientes y cualquiera de nosotros podría estar alguna vez en sus zapatos”, manifestó.