“Yo sé que la mayoría se pelaron el culo, mientras otros se iban de fiestas e incluso no entrenaban de la borrachera que llevaban. A quien le quepa el sombrero que se lo ponga y que se deje de andar llorando. Por qué ahora es un país entero el que llora”, era la bomba que instalaba Carla Pardo, la esposa de Claudio Bravo, la misma noche que Chile quedaba fuera del Mundial tras ser vapuleado por Brasil en Sao Paulo. La denuncia era de tal magnitud que, conforme pasaban las horas, la polémica seguía creciendo.

Y así era entonces que esta mañana, en el programa de Canal 13, “Bienvenidos”, la madre de Pardo y suegra del golero, Pilar Lizana, no sólo confirmaba los dichos de su hija, sino que daba nombres.

“Yo la apoyo, es su rabia”, sostenía y mencionaba al volante Arturo Vidal como uno de los protagonistas de los actos de indisciplina.

Antes de ser cuestionada desde el estudio del programa por individualizar la denuncia, y pese a que ellos mismos le insistían en el asunto, Pilar Lizana afirmaba al aire que “todo el mundo sabía que Vidal llegaba curao”.

Junto con eso, aseveraba que cuando acontece lo del episodio en el Monticello, le cuentan -un sobrino que trabaja en el lugar- que Vidal hace lo posible para que no se conociera lo que habían grabado las cámaras.

Al insistirle en el hecho de que no era conveniente identificar a un solo jugador, respondía que sí, que había estado mal, pero que reiteraba que él necesita ayuda.

Lo expuesto por Lizana de alguna manera encuentra asidero en lo que cuenta el periodista Romai Ugarte sobre la conversación que tuvo él y unos colegas con Sampaoli en la casa de Milton Millas poco antes de dejar la Roja.

“Lo de Arturo (Vidal) es para especialista médico. Le gusta tomar y no se controla. Cuando veníamos en el avión de vuelta de Lima, me fue a preguntar si podía abrir una botella de cerveza que había comprado en el aeropuerto. Le dije que no, que venían dirigentes y otras personas. Igual, con ayuda de quien era nuestro chofer del bus, él y otros se consiguieron una botella de whisky. Al chofer lo tuve que despedir a pesar de que sabía que el culpable era Vidal”.