“Con mucho esfuerzo podríamos conformarnos con llegar al repechaje”.

Dice el periodista Sergio Gilbert que esas fueron las palabras que pronunció Jorge Sampaoli en una reunión privada y sin grabadoras que sostuvo con él y otros comunicadores poco antes de partir de la Roja en 2015. Más allá de la veracidad de lo que expone el también columnista, es conveniente atender que -en virtud de los hechos- el casildense tenía razón. Porque la realidad marca que Chile ni siquiera accedió al repechaje.

Entonces hay que revisar cómo fue que el equipo comenzó a perder el tono hasta lo que sucedió el martes último, cuando la derrota ante Brasil no fue otra cosa que el corolario de una muerte anunciada.

De acuerdo a lo que publica este jueves El Mercurio, hay antecedentes (y varios) que dan cuenta de una camarín ingobernable, de falta de autoridad, y de situaciones que a todas luces son indisciplina o poco compromiso.

Por ejemplo -afirma este medio- en el entretiempo del partido que Chile pierde con Paraguay en casa, Alexis Sánchez se puso a whatssapear, supuestamente para descagarse de que justo en esos momentos se caía su traspaso al Manchester City.

Pudiera ser atendible una situación así, pero el asunto es que esa actitud del tocopillano se habría hecho costumbre en varios jugadores del plantel.

También se sostiene que en la bullada salida de Arturo Vidal al Monticello (estaban con día libre), el jugador habría ignorado al cuerpo técnico, limitándose a dar explicaciones públicas frente a los medios de comunicación.

Otro dato que se pone sobre la mesa es que Pizzi, a diferencia de sus antecesores, no pudo evitar que el búnker de la Roja fuera constantemente colmado por los amigos de los amigos.

Falta de autoridad

Respecto de la conducción del grupo -ya Sampaoli habría dicho que había situaciones insostenibles- citan dos episodios que reflejan la rebeldía del plantel ante las decisiones o manejos de la parte técnica.

Una de éstas, asegura El Mercurio, se habría dado en Calama, cuando se cuestionó la planificación del DT. Entonces, Marcelo Díaz habría criticado a Pizzi. Acasó de ahí su marginación.

Aporta La Tercera que en una oportunidad un grupo de jugadores se quejó del manejo de gerente de selecciones.  El hecho sucede en Sao Paulo cuando “Bravo, Aránguiz, Alexis y Medel le reclamaron fuertemente, porque no sabía por dónde salir del aeropuerto y porque el acceso a las piezas del hotel estaba lleno de gente. Le enrostraron que no estaba capacitado y que no daba soluciones”.

A eso, por si fuera poco, asevera este mismo medio, habría que sumar que la relación entre Manuel Suárez y Rolando Carlen, ayudantes de Pizzi, enrareció el ambiente.

“Hubo discusiones fuertes entre ellos, cuando no estaban de acuerdo en los cambios. Pasó con el ingreso de Pinilla, en Paraguay. El técnico quedaba en una posición muy incómoda, porque Carlen era su familiar y siempre tendió a hacerle caso. Suárez se fue alejando. Era tanto que apenas se saludaban. No veían el fútbol de forma similar”, cita La Tercera.