El reloj marcaba las 11 horas el pasado domingo 8 de octubre y Matías Anguita, el Forrest Gump chileno, culminaba en el Cerro San Cristóbal lo que parecía una travesía imposible: Correr los más de 3.500 kilómetros que separan Río de Janeiro de Santiago.

“Durante todo ese tiempo mantuve una dieta vegana. No usé isotónicos, sólo tomé agua (400 litros) y comí plátanos para alimentarme mientras corría. Mi dieta consistió en mucha fruta, mucha quinoa, arroz integral, muchas verduras”, cuenta a Pousta el hombre que alguna vez fumó 60 cigarros al día y que consumía básicamente… churrascos italianos.

“Chile ocupa el primer lugar en Latino América en cuanto a obesidad infantil. Chile es, ademas, #1 en mujeres obesas. La alimentación es un problema, es un tema de salud publica. Nadie le puede poner el cascabel al gato porque hay intereses de por medio de las empresas de alimentos, seguramente. Por lo tanto decidí hacer este desafío para llamar la atención sobre este problema”, dice respecto de qué lo llevó a embarcarse en este desafío.

Anguita cuenta que su intención, además de llamar la atención sobre el problema de la obesidad, era mostrarle a los niños que se puede hacer mucho deporte, “que una persona puede correr toda esa distancia solo alimentándose con frutas, verduras y cereales”. “Quería demostrar empíricamente que ser vegano no es un impedimento”, exclama.

Dice que antes era seco para los asados, para los churrasco, pero que ahora, con el cambio no echa de menos la carne. “Si alguien me invita a un asado, yo voy igual y no tengo ninguna gana de comer carne. La realidad es todo el contrario: después tu cuerpo se adapta y te causa un poco de repulsión”.

Sobre los mitos de cuán disminuida se puede ver una persona que práctica actividad física al prescindir de la carne, responde que “todo lo contrario. De hecho con este desafío, me sentí mucho mejor al final. La gente me decía “llegaste fresco como lechuga”.

“Recomendaría la dieta vegana a todo el mundo. Sé que es súper difícil y súper complejo porque somos un país carnívoro(…) La gente cree que es mas caro. Lo cual es un error. Existe un concepto muy malo de que la comida sana es mas cara. Yo hice el ejercicio financiero de ver si era más barato o no y salió la mitad más barato. Lo que sí es cierto es que una dieta vegana implica más trabajo. Tienes que ir a la feria, comprar más verduras, comprar más fruta, cocinar”, sostiene.

Al final, grafica, es como quien se ahorra plata en zapatillas y termina gastando más del triple al acudir al traumatólogo y kinesiólogo luego de una lesión.