Jorge Luchsinger Mackay, hijo del matrimonio que fue asesinado en 2013 en La Araucanía profundizó en el falo de la justicia que dejó absueltos a los 11 acusados del hecho.

En conversación con El Austral de Temuco, el hombre manifestó que “la verdad es que uno siente frustración porque hemos esperado casi cinco años para que la fiscalía junto con la policía desarrollen sus investigaciones, y cuando uno cree que se ha llegado al final y que tendremos éxito en las acusaciones, salen todos libres”.

En esa línea, recordó que algunos comuneros mapuche los tildaron de racistas y de armar un montaje en su contra: “Fuimos atacados. Nos gritaban racistas. A lo mejor uno las entiende, pero no comparte. Yo jamás le grité nada a los victimarios”.

Respecto a la labor de la fiscalía, Luchsinger manifestó que “como uno ha visto la investigación desde el principio lo que se llaman pruebas directas o ADN en el sitio del suceso, huellas dactilares, no hay”.

Agregó que “en el campo es difícil que haya ese tipo de cosas, no hay filmaciones, son viviendas aisladas; no hay pruebas directas, aquí no hubo testigos, porque mataron a las personas (sus padres). Entonces en lo que se basa la investigación es en pruebas indirectas, indiciarias, pero el tribunal consideró que no son suficientes”.

“Los argumentos fueron que aquí no había testigos, lo que no podía ser de otro modo si los mataron a los dos”, apuntó al mismo tiempo que criticó el otro argumento que dice relación con que no se pudo acreditar el delito: “yo vivía en la zona antes del atentado de mis padres. Sé lo que es vivir con el temor de ser atacado, de sufrir un ataque incendiario. (…) Son organizados, de noche, con un gran número de personas, encapuchados, armados… tienen la finalidad de expulsar a la gente de sus casas y sus predios. ¿Cómo?, infundiendo miedo, terror. Eso según lo que me han contado, es terrorismo”.