Un dantesco infierno espera a David Pizarro cuando el fin de semana arribe al Puerto de Valparaíso junto a la Universidad de Chile para disputar un duelo clave del torneo de Transición frente a Santiago Wanderers.

Acaso como si el hijo pródigo regresara al césped de Playa Ancha revestido de la camiseta del archirrival Everton, dicen que la vuelta del volante a lo que era su casa no será grata. Incluso especulan con que se atreva a jugar.

“Será una guerra. No sé si va a querer jugar. Capaz que invente alguna lesión para no estar presente”, advirtió Pedro Cordero, director de la Corporación Caturra, y quien fuera responsable del retiro de una imagen del futbolista de la sede de la entidad en Valparaíso.

“Los hinchas lo vamos a recibir de manera pésima, con lienzos en las calles y el mismo estadio. Para nosotros Pizarro es un traidor”, dijo a El Mercurio de Valparaíso.

En un tono menos beligerante, pero no por eso conciliador, Gonzalo Serrano, director de la sociedad anónima que administra el club, también aseveró que “David no será bien recibido. La forma en que se fue de Wanderers no fue la adecuada. Así como tampoco la forma de mostrar sus discrepancias con la administración del club”.

“Hubo mucha gente que tenía muy altas expectativas con su retorno y que vieron cómo el supuesto ídolo estuvo muy lejos de cumplir con aquellas”, cerró.

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