El último domingo quedó registrado como uno de los más sangrientos en la historia reciente de Estados Unidos. En la Primera Iglesia Baptista de Sutherland Springs, en Texas, un sujeto identificado como Devin Kelley ingresó armado y abrió fuego contra los feligreses que se encontraban en el lugar. El saldo fue de 26 muertos y 20 heridos.

Lo que se sabe ahora, cuando surgen antecedentes de que en 2012 Kelley se fugó de un hospital psiquiátrico y de que ese mismo año fue expulsado del Ejército, es que el sangriento episodio del fin de semana fue grabado de manera íntegra por la cámara que habitualmente registraba las actividades religiosas.

La cinta se encuentra en poder del FBI. Pero fuentes de prensa de EE.UU. han filtrado algunas imágenes, cita El País. La secuencia es dantesca. El tipo dispara como 400 balas a la multitud presente. Lo hace a sangre fría. De la manera más despiadada.

Según el gobierno de Texas los muertos son diez mujeres, siete hombres, ocho niños y un feto que se encontraba en el vientre de una de las víctimas.

La tesis que se maneja es que Kelley se lanzó a acometer la matanza por “problemas domésticos”. Familiares dicen que andaba de muy mal humor. “Como si tuviera una vida miserable”.

Luego del horrendo crimen. Fue encontrado muerto al interior de un vehículo. Tenía un disparo. Se presume que se suicidó.