La imagen ni siquiera vale la pena describirla. Un hombre en sillas de ruedas (después se sabrá que su nombre es Jonathan Riquelme) espera el ascensor preferencial en el Metro Los Leones de la ciudad de Santiago, capital de Chile. Delante de él, hay varias personas. Lo ignoran. De espaldas. Como si no estuviera ahí, como si no abrirle paso resultara sólo por un inocente “no me di cuenta”.

“Había unas ocho personas delante de mí esperando el ascensor. Nadie me miró ni dijo nada. Y estando adentro empezó lo mismo de siempre”, cuenta Jonathan a LUN cuando la imagen, con él como protagonista, ya se compartió a rabiar por redes sociales luego de que el momento fuera captado por el fotógrafo Camilo Towers y compartido por Camilo Cayuqueo.

Riquelme, que a diario viaja desde San Miguel a su trabajo en Las Condes, afirma que el hecho no es casual, que la gente siempre se comporta así.

“Es como una rutina. Me subo a cualquier ascensor y todos empiezan a excusarse sin que yo les pregunte nada. Hablan solos, como si eso los hiciera sentirse mejor. En el ascensor de la estación Manquehue pasa lo mismo. Como la escalera mecánica está mala hace tiempo, las personas hacen filas para subir. Yo pido permiso, pero justo el jueves una señora me dijo: ¡qué patudo joven, llevo mucho rato esperado y tú llegas y pasas! Ni la miré, yo iba con mis audífonos, como siempre, haciéndome el loco”, dice.

Lo habitual, afirma, es que la gente dice que le duele la espalda, la rodilla, que el médico les recomendó no hacer fuerzas. Como para justificar la poca empatía. Por eso y porque le gusta el rock anda con sus audífonos escuchando música, y no escuchando las quejas de las personas.  “Lo hago porque me gusta el rock de los 70 y 80 y también para no escuchar los comentarios de la gente cuando se molestan porque ocupo el espacio preferente en la micro o en el Metro. Prefiero no amargarme la mañana”, dice.

Camilo Towers explica a LUN que él se dedica a las imágenes arquitectónicas y por eso ese día coincidió en la Línea 6. “Como fotógrafo mi misión es capturar el momento y después de eso pensé en ir a ayudar. Pero todo pasó en un minuto”, aclara.