El final del “paraíso de los pájaros”, apodo del Refugio Nacional de Vida Silvestre Santa Ana, puede llegar con la construcción del muro en la frontera con México propuesto por el presidente de EE.UU., Donald Trump, si se confirman los últimos detalles desvelados por la revista The Texas Observer.

Según documentos oficiales obtenidos por esa publicación bajo la Ley de Libertad de Información (FOIA, en sus siglas en inglés), el muro atravesaría esta reserva natural creada en 1943 y ubicada en Álamo (Texas), localidad vecina de McAllen, una de las ciudades situadas a lo largo del lado estadounidense del Río Grande.

“Sería un desastre absoluto para centenares de aves migratorias que acuden al parque en diferentes estaciones del año”, señaló a Efe uno de los asiduos visitantes del refugio, Ben Philips, mientras intenta retratar un pájaro con su cámara de alta resolución desde una torre emplazada en el centro del parque de casi 8,5 kilómetros cuadrados.

De hecho, 400 especies de aves y más de 450 tipos de plantas podrían ver alterados sus ciclos vitales en caso de que la pared de casi cinco metros y medio de altura se levante a través del refugio.

“Con este tipo de construcción, sería difícil para Santa Ana mantenerse abierto”, indicó a la revista texana el copresidente del equipo de fronteras de la organización ecologista Sierra Club, Scott Nicol.

Además del refugio de Santa Ana, los documentos filtrados muestran los planes de erigir el muro a través del Parque Estatal Bentsen-Rio Grande y el Centro Nacional de Mariposas, ambos situados en la fronteriza Mission (Texas).

Otra visitante de Santa Ana, Paloma Lubbock, dijo a Efe que no cree que el muro vaya a atravesar estos parques naturales y recomendó “no creer lo que publican todos los medios hoy en día”, haciendo alusión al famoso término “noticias falsas”, acuñado por Trump desde su campaña presidencial.

Sin embargo, un estudio del propio Servicio de Pesca y Vida Silvestre, que depende del Departamento de Interior de EE.UU., concluyó que el levantamiento del muro amenazaría a un total de 111 especies en peligro de extinción.

El informe “Trump Wall”, publicado en mayo de 2016, señala que las especies más afectadas serían el jaguar, el lobo gris, el manatí antillano y el águila calva, símbolo nacional de país.

Ante esta situación, los responsables del refugio de Santa Ana se limitaron a proporcionar a Efe la respuesta oficial del departamento al ser cuestionados.

“Continuaremos trabajando con la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) en cualquier actividad propuesta, a través de procesos formales e informales, para minimizar los impactos en los refugios nacionales de vida silvestre y los recursos naturales de la región”, dijeron.

Según los detalles revelados por The Texas Observer, el segmento de muro que cruzaría la reserva natural de Santa Ana costará 45 millones de dólares, unos quince millones por milla construida, aproximadamente.

Este tramo debería estar completado en julio de 2019, de acuerdo a los registros del Cuerpo de Ingenieros del Ejército estadounidense.

Además, los planes del gobierno en el refugio de Santa Ana incluyen una zona con sensores de movimiento de fibra óptica subterráneos y torres de vigilancia de 36 metros de altura.

En mayo pasado, el Congreso federal aprobó 341 millones de dólares para las reparaciones o el reemplazo de muros fronterizos existentes, una fracción de los mil millones que Trump solicitó para construir su muro.

La idea es que, en la mayor parte de los 3.180 kilómetros de frontera entre Estados Unidos y México, haya una verja que permita ver qué ocurre en el otro lado y que, en algunas zonas de mayor peligrosidad, exista un muro sólido, hecho con materiales consistentes como el cemento.