Cultura Colectiva recoge este texto. La autora es Lidia Plauchu. Se titula “El miedo”.

“Tengo miedo de ser olvidada o de no ser bien recibida, de no dejar una huella importante en las personas que he conocido, de un día no tener más amigos porque a veces he dejado de ser divertida. Me he consumido en el trabajo y me he esforzado tanto por los míos, que posiblemente he perdido el camino.

Tengo miedo de que cada nuevo chico que conozco piense que quiero ser algo más que amigos, y que tal vez si lo quiero me rechace porque exijo demasiado y él todavía es un niño. Que quiere sexo sin ningún lío. Porque la definición de mujer es lío o sexo sin compromiso.

Tengo miedo de perder la figura, de no morirme haciendo ejercicio y, peor aún, que los demás se den cuenta que he crecido, que he envejecido, que tengo marcas en la piel y mi andar ya no es tan exquisito.

Tengo miedo de no ser exitosa, de no ser lo que mis padres hubieran querido. De no colgarme suficientes títulos o de no tener esa oficina a lo alto de alguna ciudad sombría. Pero también tengo miedo de quedarme en casa, de no hacer nada o de ser una madre sobrevalorada.

Tengo miedo de mi seguridad, de un día no regresar a casa, o que si regreso sea con el alma cuarteada.

Tengo miedo de mis decisiones, de si duermo sola o acompañada, de lo que va a decir la gente, de lo que opinarán otras mujeres. De enamorarme cuando no debía o de decepcionarlo cuando era él quien me quería.

Tengo miedo de no viajar suficiente, de no visitar muchos lugares, de no tener las redes sociales abarrotadas de experiencias, porque parecerá que no existes, aunque sólo inventas. Tengo miedo no tener un estado, de no tener más letras que compartir, de no tener fans, likes o caretas.

Tengo miedo de fallar, de no competir, de no ser suficiente. Tengo miedo de tantas cosas y aun así me arriesgo a vivir, me arriesgo a sufrir, porque son tan pocos los años y tanta la gente, los lugares, los olores y los amigos por los que vale la pena morirse de miedo todos los días.

Pero la más importante, tengo miedo de envejecer y arrepentirme de no haber hecho todas aquellas cosas que me hacían feliz, de engordar, de gritar, de odiar, de amar, de besar, de disfrutar, de viajar o quedarme en casa, de escribir, de ser mujer en toda la extensión de la palabra.

En ese caso tengo miedo de vivir un sólo día más de mi vida con miedo”.