“Esto que sucedió requiere una investigación seria y profunda que arroje certezas (…) Mi compromiso es con la verdad, la Armada también está sufriendo con mucho dolor. Vamos a saber la verdad”.

Con estas palabras el mandamás de Argentina, Mauricio Macri, se comprometió a indagar y obtener respuestas “en los próximos días” respecto al submarino extraviado con 44 tripulantes a bordo, que según la Armada trasandina, sufrió una explosión en los últimos días que echa por tierra la opción de encontrar con vida a los navegantes.

Según analistas argentinos citados por El País, si bien el primer objetivo es dar con el paradero del submarino, las repercusiones para las autoridades de esta rama de las Fuerzas Armadas serían inmediatas, a quienes el Gobierno acusa de “mala gestión y de ocultarles información”.

En este contexto, el primer afectado sería el jefe de la Armada, almirante Horacio Srur, principal blanco de críticas por parte de las familias de las víctimas. Sin embargo, el cambio sería más profundo e involucraría una renovación completa de la cúpula militar.

El descontento que ha generado este caso se acentuó en las últimas horas, luego de que se diera a conocer que el submarino en cuestión fue comprado en 1985 a un fabricante alemán, y que se mantuvo inactivo hasta el año 2014. Por este motivo, los familiares de los tripulantes extraviados acusan a la Armada de enviar a sus parientes en una nave que no estaba en condiciones de funcionar, y que en caso de haberse informado antes, se podía haber evitado la tragedia.