Letras libres publica un texto de Skye C. Cleary, académica y autora del libro “Existentialism and romantic love” (2015), que se titula “Por qué importa Simone de Beauvoir”.

La autora dice que una faceta menos conocida, y particularmente relevante hoy, acerca de la filosofía de De Beauvoir es “su activismo político, un punto de vista que sigue directamente de su actitud metafísica sobre el yo, concretamente que no tenemos esencias fijas”. “Para ella, como para Jean-Paul Sartre, primero nos lanzan al mundo y luego creamos nuestro ser actuando”, agrega.

Por ello -observa- “el objetivo existencial es ser un agente, tomar control sobre nuestra vida, trascender activamente los hechos de nuestra existencia persiguiendo objetivos elegidos por nosotros mismos”.

Según sostiene, “es fácil encontrar excusas para no actuar. Es tan fácil que muchos de nosotros pasamos la vida haciéndolo. Pensamos que no tenemos libre albedrío –aunque algunos neurocientíficos están descubriendo que nuestra voluntad consciente puede controlar nuestros impulsos–. Nos convencemos de que nuestro voto no cambiará nada, en lugar de dar forma activamente al mundo en el que queremos vivir. Señalamos a Facebook por permitir las noticias falsas, en vez de evaluar críticamente lo que leemos y republicamos. No es solo pereza evadir responsabilidades así, sino que es lo que Beauvoir llamaba “falta moral””.

Así -prosigue- “ya que todos estamos afectados por la política, si decidimos no implicarnos en crear las condiciones de nuestras propias vidas nos reducimos a lo que Beauvoir llamaba “vegetación absurda”. Es un equivalente a rechazar la existencia. El problema es que no está siempre claro qué lado escoger. Incluso a Beauvoir le costó manejarse en esta cuestión”.

Sobre el final, la autora opina que “en tiempos de agitación política, uno puede sentirse abrumado, sufrir ansiedad e incluso verse tentado a pensar, como Sartre, que “el infierno son los otros”. Beauvoir nos anima a considerar que los otros también nos ofrecen el mundo porque le dan sentido: solo podemos encontrar sentido a nuestra existencia en relación a otros, y solo podemos encontrar sentido a la vida que nos rodea entendiendo los objetivos de los otros. Nos esforzamos por entender nuestras diferencias y aceptar la tensión que hay entre nosotros. Hay un trecho hasta la paz mundial, ya que no todos escogemos los mismos objetivos, pero podemos todavía buscar maneras de crear solidaridades –como trabajar para sacudir a los autoritarios, rebelarse contra los tiranos, amplificar las voces marginadas– para abolir la opresión. La persistencia es esencial porque, como dice Beauvoir, “la vida de uno tiene valor en la medida en que uno atribuye valor a las vidas de los otros, a través del amor, la amistad, la indignación y la compasión”. Beauvoir seguramente tiene razón: este es el riesgo, la angustia y la belleza de la existencia humana”.