El humor, la política y el dolor protagonizan el arte “provinciano” de Beatriz González, una de las creadoras más influyentes de Colombia, en una exposición en Burdeos abierta al público hasta el próximo 25 de febrero.

La colombiana, de 79 años, reivindica el universalismo de su obra, calificada por ella misma como “provinciana”, en homenaje a su trayectoria artística, marcada por el dolor y el conflicto, con guiños al pop art e incluso a Manet, figura emblemática del impresionismo francés.

Las más de 150 piezas expuestas en el Centro de Arte Contemporáneo de Burdeos (suroeste de Francia) descubren el carácter curioso e inquieto de González, que emplea múltiples soportes como el metal, el óleo, la madera y la tela para retratar la realidad colombiana.

Su propósito de abrirse al mundo contrasta con la sencillez y el costumbrismo de los que presume en sus trabajos, presentados hasta febrero en la primera gran retrospectiva dedicada a la artista en Europa.

Cuadros, esculturas, muebles y objetos son los soportes de los que se vale para reflejar el paisaje y la esencia de su Bucaramanga natal.

Entre ellos, destacan especialmente los mármoles falsos de la iglesia de la Sagrada Familia de esta ciudad del centro de Colombia y sus colores vivos, que formaron la paleta de González.

El verde, el naranja, el turquesa y el burdeos protagonizan, entre otras, “La actualidad ilustrada” y “Los reveses de la realeza”, dos serigrafías realizadas en 1974 y expuestas ahora en Francia, inspiradas por la publicidad de la época y por el ilustrador estadounidense Andy Warhol, icono del pop art.

Una etapa rompedora para la artista que, catalogada de “fina, elegante e inteligente”, cambió los temas y formatos, reemplazando el óleo por láminas de metal y los pintores clásicos, como Manet y Velázquez, por la prensa como fuente de inspiración.

Imágenes mal tomadas y mal impresas se convirtieron en las nuevas pautas de la creadora, que las reinventaba en serigrafías como “Decoración de interiores” (1981), una cortina con la imagen del presidente conservador Turbay Ayala, calificado de “grotesco” por González.

El crecimiento de la violencia, el narcotráfico y especialmente la toma del Palacio de Justicia de Bogotá por el grupo guerrillero M-19 en noviembre de 1985 marcaron el resto de sus trabajos, tomando el dolor de la sociedad colombiana como protagonista.

La creadora declaró a Efe que para tratar este tema busca en las imágenes “las expresiones sinceras” y los elementos que le “permiten traducirlo pictóricamente”, sin alejarse “de la realidad”.

“Existen símbolos del placer, pero no del dolor”, añadió González.

“El Silencio” y “El Paraíso” (ambos de 1997) muestran a una mujer llorando por los secuestros y las muertes que han asolado al país durante casi 60 años de conflicto.

Hoy, ante el acuerdo de paz firmado en noviembre de 2016 entre el gobierno y la entonces guerrilla de las FARC -reconvertida en partido político desde el pasado septiembre-, González se muestra “optimista” y destaca que “los colombianos están presenciando “un momento histórico de independencia de la violencia”.

Sus trabajos, reunidos en el marco del año Francia-Colombia, serán expuestos en el Museo Reina Sofía de Madrid a partir de marzo y desde octubre en el Instituto de Arte Contemporáneo de Berlín, promotores también de la muestra.