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Ininterrumpidamente desde 1993, la revista inglesa The Literary Review ha entregado el Premio al Mal Sexo en Novela. Tal como cuenta un publicación de LUN, se trata de una distinción, o un antipremio, que otorga un reconocimiento a quien describe de la peor manera o de la manera menos feliz, o más torpe si se quiere, una escena de intimidad. Este año el ganador es Christopher Bollen por un momento descrito en el thriller The Destroyer.

“Ella se cubre los pechos con el traje de baño. El resto de su persona permanece deliciosamente expuesto. Su rostro y su vagina compiten por mi atención, así que yo bajo la mirada hacia el rack de billar de mi pene y testículos”, dice el narrador.

“Este año hemos tenido un montón de buen sexo –en la ficción literaria, se entiende–, pero eso no significa que el mal sexo haya desaparecido”, cuenta Frank Brinkley, de la revista inglesa The Literary Review.

Dice LUN que según la publicación británica, a Bollen se le premia por la búsqueda de “nuevos términos para describir cosas que ya nos resultan familiares. Esta inclinación lo lleva, en ocasiones, a crear confusión. En la línea citada, por ejemplo, nos deja la duda de cuántos testículos tenía el personaje”.

Pero a no confundirse, no es que se trate de frentón de malos autores, pues en ediciones anteriores se ha reconocido con el infortunio a figuras de prestigio como Tom Wolfe y Haruki Murakami.

Así por ejemplo, a Laurent Binet, quien venía de ganar el Premio Goncourt por su novela “La séptima función del lenguaje”, se le postuló por esta escena: “Bianca agarra el pito de Simon, que está duro y caliente, como si acabara de salir de una fundición de acero, y lo conecta con su maquinaria bucal”.

Los jueces, entre otras consideraciones, condenan, o diríamos “premian” los excesos, la redundancia.“Hicimos el amor y tuvimos sexo y tuvimos sexo e hicimos el amor. Pero, lector, una vez más te lo imploro: no te equivoques. No soy tu Pollyanna, no soy tu dulce princesa. Jodimos, jodimos, jodimos, jodimos, jodimos, jodimos”, se cita a Jarrett Kobek (tomado de su libro The Future Won’t Be Long.