El Doctor Cariño del diario La Cuarta recibió un particular relato de un hombre casado que habría caído en la tentación nada más ni nada menos que con una apoderada del curso de su hijo en pleno paseo de fin de año.

Eso sí, el Doctor Cariño fue claro en señalar que no le creía mucho la historia, considerando la forma en que se dieron las cosas. Por su parte, hizo pebre al autor de este escrito por jugarle chueco a su señora esposa.

Aquí el relato íntegro del hombre en cuestión:

“Doctor: Con mi señora hicimos un pacto a inicios de año: yo pagaba el colegio, el furgón y los útiles calladito, pero ella iba a todas las reuniones.

Por eso, cuando este sábado fuimos al paseo de fin de año de nuestro chicoco de 7 años parecía chileno en la Plaza de Armas.

Como siempre en estos carretes estaba toda la fauna: gorditos chupando cervezas, mamás pelando a otras mamás y yo, el gil que nadie cachaba.

Tal vez por eso se me acercó una apoderada rubia, pelo largo y con la delantera recién enchulada, de esas que podrían empachar a cualquier guagua con una sobredosis láctea.

La flaca estaba recién separada y con tres sour me llevó al camarín, donde me sentí como Don Francisco al lado del Chacal de la Corneta.

Estaban todos tan arriba de le pelota, que nadie cachó. Pero yo no puedo con la culpa”.

En ese sentido, el Doctor Cariño le contestó sin pelos en la lengua que “el carenalguismo es una enfermedad que a estas alturas, creo yo, debería estar cubierta por el AUGE. Y usted, mi amigo buche y descarado, debería tomar esta interconsulta que le recetaré para ir derecho a un especialista en charchazos, para ver si le quita lo desfachatado”.

Añadió que “qué se cree con esos tratos de macho alfa, donde pacta que usted paga y su pobre mujer le cría al cabro chico. Ojalá que mientras usted cree que tiene el control, su esposa le esté anotando los dictados al profesor jefe, por gil”.

A renglón seguido, disparó que “mi querido naringa, tampoco le creo que la separada era tan guapa y usted tan irresistible, no vaya a ser que el centro de madres le haya sacado la foto igual y pronto termine sin señora, hijo ni colegio”.

“A los guapos bananeros como su merced les suele salir el tiro por la culata. Chao”, sentenció.