El escritor y Premio Cervantes, Jorge Edwards, conversa con El País a un día de la segunda vuelta presidencial en Chile. Reflexiona que la cosa ya no es como antes, cuando las “elecciones eran siempre lo más entretenido que había”.

Para hallar un respuesta, dice que ahora Chile “es un país mucho más mediático, menos culto, menos lector. Eso mismo, quizá, hace que todo sea más movible. Pero yo creo que Chile tiene una base suficiente para crear un Estado de derecho moderno. Nuestra referencia tiene que ser la Alemania de Merkel, la Francia de Macron, una España en que Ciudadanos juegue un papel desde el centro y, a lo mejor, una Argentina futura con Macri”, apunta.

Sobre lo incierto que se presenta el panorama, observa que “ahora los tipos dicen: “Yo voto por Guillier, porque quiero atajar a Piñera, a la derecha”. Esas son censuras, en el fondo. Cuando gobernó Piñera entre 2010 y 2014 fue una derecha completamente democrática. No le tocó un pelo a nadie y no alteró la protección social, sino que la mejoró. Nosotros podemos elegir y creo que una derecha moderna, aliada en lo posible con el centro, puede en estos momentos ser útil para Chile”.

Sobre esta última consideración, aporta que “es un país muy interesante, con muchas posibilidades, pero que tiene una tendencia a perder sus oportunidades por superficialidades, por tonterías, por vanidad”.

A modo de ejemplo, dice que “tuvo un desarrollo enorme a fines del siglo XIX, con el salitre, con el cobre, la educación. Era un país cada vez más moderno y avanzado, pero se produjo una guerra civil fenomenal y se terminó eso por largo tiempo. Espero realmente que ahora en Chile haya un progreso real, porque la posibilidad de el país se desarrolle en forma moderna existe, pero estamos lejos: Chile sigue exportando piedras de cobre”.

Junto con advertir que -en su opinión- en la campaña hubo “una pelea medio vulgar: crispada, áspera, a veces francamente mal educada”, la cosas que Chile debe resolver son “tener una educación mejor y que llegue a más gente, por ejemplo. Pero me parece curioso que Chile, desde la llegada de la democracia en 1990, haya tenido un desarrollo bastante interesante y, sin embargo, actualmente haya una fuerza de movimientos anti sistema muy sorprendente. No entiendo la relación. Ahí hay ingenuidad y un poco de esnobismo intelectual. Hay mucho que hacer para eliminar la demagogia, la lata y el lugar común”.

Para cerrar, se le consulta por la frase proferida por Vargas Llosa cuando meses atrás habló de una derecha cavernaria en Chile. “Mario es muy bueno para las frases. Pero en Chile también hay una izquierda cavernaria”, subraya.