Diputada, ¿por qué se produjo una distancia tan abultada?
-Sería un poquito apresurado decir cuáles fueron las razones, por las que se logró un resultado tan contundente a favor de Sebastián Piñera, a diferencia de lo que muchos esperábamos. Eso amerita un análisis de mayor profundidad, aunque claramente nos equivocamos en algunos diagnósticos previos. Hay un análisis acerca de los cambios que está viviendo la sociedad chilena, que evidentemente no estamos leyendo.

¿A qué cambios se refiere? ¿A una falta de sintonía entre la centroizquierda y la población?
-Creo que tiene que ver con la sensación de gobernabilidad que puede dar una coalición. Tengo la impresión de que nos equivocamos en eso. El sector que apoyó a Alejandro Guillier, la centroizquierda, no mostró unidad en esta elección, a diferencia de la derecha. Otro elemento que nos sigue pesando es la poca participación: al menos el 50% de las personas habilitadas para votar no lo hicieron. No fuimos capaces de convocarlos. Además, hubo una parte importante de electores de centro izquierda que sí votaron en primera vuelta, pero que en esta ocasión no lo hicieron.

Ahí sale a colación el Frente Amplio, quienes quizás no fueron enfáticos en el endoso hacia Alejandro Guillier
-El FA tiene razón al decir que ellos no son dueños de sus votantes. Yo creo que fue el ciudadano de a pie, crítico, consciente, que no se sintió convocado por esta opción presidencial. Pero no fue solo un factor, no puede ser un análisis en blanco y negro. Lo más visible fue la falta de unidad en nuestro sector.

Se ha referido muchas veces a la convivencia tirante entre el Partido Comunista y la Democracia Cristiana al interior de la Nueva Mayoría. ¿Este es el fin de la NM, o esta se acabó hace rato?
-No sé si una sola persona pueda decidir la muerte o no de una coalición. Como PC haremos una reflexión, al igual que cada uno de los partidos de la Nueva Mayoría. Tenemos que sentarnos nuevamente a conversar, a discutir. Yo espero que independiente del nombre de la coalición, mostremos unidad. Poner el foco en las diferencias sólo le sigue dando ventajas a la derecha.

¿Influyó mucho la postura de la DC durante estos últimos años?
-Cuando ves a un grupo importante dentro de la coalición empujando en contra de las reformas, oponiéndose y retrasando los cambios, entonces claro, la señal política hacia afuera no es una de gobernabilidad. Creo que hubo actores puntuales de ciertos partidos que no fueron leales con el gobierno de la presidenta, y que buscaron siempre hacer una zancadilla. La derecha, en su rol de oposición, logró unirse a pesar de sus diferencias. Manuel José Ossandon le enrostraba, hace pocos meses atrás, su prontuario de corrupción, su calidad de prófugo de la justicia, y aun así logró encontrarse con la candidatura de Piñera. La derecha fue capaz de unirse para defender su posición de privilegio, su sentido de clase fue más fuerte que el nuestro.

¿Influyó la llamada “campaña del terror”?
-Más allá de que haya sectores populares que también optaron por la derecha, hay un porcentaje grande de la población que se dejó amedrentar por la campaña del terror, de que Chile iba a vivir una crisis similar a la que está viviendo el pueblo venezolano.

Pero ahí también cabría una responsabilidad del comando de Guillier, que no pudo revertir estos argumentos ¿Hay una crítica comunicacional de parte del comando?
-Creo que la primera responsabilidad es de quienes incentivaron la campaña del terror. Yo no me voy a echar la culpa de algo que no hice. Ahora, quizás nosotros no tuvimos la capacidad de responder a eso de mejor manera. Pero hay que considerar que tenemos a una gran parte de los medios de comunicación en nuestra contra. Es cosa de ver el control que tiene la derecha de algunos medios, como Copesa, donde una ex ministra de Piñera es gerenta general. Hay una buena parte de la línea editorial de los medios que favoreció acusaciones como la de los votos marcados.

Da la sensación de que hubo un triunfalismo tras la primera vuelta, por la suma de los votos del llamado “progresismo”, que no se vio reflejado en la votación final
-Los cálculos matemáticos de sólo sumar votos no dan resultado, estos no son endosables. A mí no me cabe duda de que hubo personas que hoy están en contra de las AFP, a favor de la gratuidad, pero que sin embargo decidieron votar por Piñera no porque sean de derecha, sino porque ellos adoptaron hábilmente posturas que habíamos levantado nosotros. Ahora, yo creo que Sebastián Piñera –junto a su coalición- cree en la mercantilización de la educación, en el lucro. Creo que esa fue una estrategia electoral, y que muy pronto vamos a empezar a ver la letra chica de su propuesta de gratuidad.

¿Crees que sea posible un acercamiento de la NM a con el Frente Amplio en el Congreso?
-Creo que nos vamos a tener que encontrar. Sebastián Piñera dio señales muy claras de su posición respecto a ciertos temas, y ante eso nosotros no podemos ser indiferentes. Creo que con el FA tenemos muchas más coincidencias, al menos en los objetivos de lo que queremos como sociedad. La derecha dejó demostrado que la política de las alianzas es fundamental para cualquier triunfo, tanto en lo electoral, como en el desarrollo de un proyecto político. El FA por sí solo, o la NM por sí sola, no pueden recuperar la posibilidad de instaurar un gobierno progresista. Lo peor que podría pasar ahora, es que se pierda todo lo que se ha ganado producto del movimiento social, del pueblo organizado. Creo que el rol de la calle va a ser uno fundamental.