Suele decirse en Chile que el 1 de enero es el día más caluroso del año. Cierto es que como se trata de un feriado, las habituales temperaturas varios grados sobre los 30 Celsius se aguantan al fragor de una cerveza, bajo un árbol o al interior de una piscina, los más afortunados.

Pero lo peor del 1 de enero no sólo es eso. Lo peor es que el 2 es idéntico. El calor no se soporta.

En fin, la cosa es que la Cámara de Diputados viene de aprobar una medida para aquel 2 de enero post celebraciones de Año Nuevo.  Esta mañana se visó que esa jornada laboral  comience a las 17 horas y no a las 10:30 como es habitual.

La razón que esgrimen en la Corporación es dar facilidades para que quienes vienen de regiones alcancen a asistir.

“La sesión es la misma, el horario de funcionamiento es el que cambia. No se modifican ni la sesión ni las comisiones del martes, miércoles y jueves de la primera semana de enero”, dice el UDI Felipe Ward, quien asevera que es una iniciativa que nace de la mesa.

Al respecto, su titular Fidel Espinoza refuta tal comentario y sostiene que sí se acogió la solicitud.

“Después de largos años coincide el 2 de enero con una fecha en al cual los parlamentarios tienen que regresar de los diferentes puntos del país. Algunos parlamentarios han señalado que hay problemas de conectividad y que, no perdiendo ninguna sola hora de sesión -que es el compromiso que yo asumo ante el país-, vamos a sesionar en vez de la mañana, en la tarde”, agrega.

“Eso ha ocurrido en una serie de otras oportunidades y no ha habido ninguna polémica. Muchas veces el Parlamento también ha sesionado hasta horas de la madrugada para cumplir con los requerimientos legislativos”, recuerda.

“Esto ocurrió hace dos años atrás y también hubo un traslado de la hora solamente fue un poco antes, a las 4 de la tarde, y no hubo ningún problema por esa situación”, complementa.

Espinoza afirma que “más feo es que tengamos parlamentarios que en los dos meses de campaña prefirieron pagar en el Parlamento para no venir a cumplir su función legislativa. Los mismos que hoy dicen que esto es vergonzoso, mantuvieron un silencio cómplice respecto a que hubo parlamentarios que tuvieron promedios de asistencia lamentables”.