Los tentáculos de la cuestionada constructora brasileña Odebrecht parecen estar metidos al interior del palacio presidencial de Perú y tienen contra las cuerdas al mandatario de ese país, Pedro Pablo Kuczynski, quien arriesga la destitución por “incapacidad moral”, luego que salieran a luz sus vínculos con la empresa que ha reconocido coimas en varios países de la región.

Este controvertido caso tiene un enlace chileno, ya que ha salido a la palestra el nombre del empresario nacional Gerardo Sepúlveda, antiguo socio colaborador del Presidente del vecino país.

Kuczynski asegura ante la población peruana y los órganos judiciales de ese país que fue Sepúlveda quien firmó los cuestionados contratos por asesorías de la empresa en que es accionista, Westfield Capital, con Odebrecht, mientras era ministro de Economía y Primer Ministro del gobierno de Alejandro Toledo (2001-2006).

Al mismo tiempo la defensa del Presidente señala que durante los años en que esas cuestionadas operaciones se realizaron, aún no explotaba el caso Lava Jato, que desenterró coimas de Odebrecht a gobiernos de varios países de América.

Entrevistado por El Mercurio, Gerardo Sepúlveda hace una férrea defensa de su socio, a quien conoce desde el año 1992 y con quien mantiene una relación “muy cercana” según reconoce.

Negando haber tenido contacto con Kuczynski desde que explotó el polémico caso, asegura en EL Golf que desde “hace dos años, desde que él asumió la Presidencia, que no hago ningún negocio en Perú”.

Sepúlveda explica que el origen de su vínculo declarando que “nosotros hacíamos banca de inversiones en Miami, algo que partió en 1993, en un momento de generación importante de actividades, con la empresa a la que le dimos el nombre de Westfield Capital, que era y siempre ha sido 100% propiedad de PPK. Pasados los años, se vino produciendo el proceso material de maduración de un individuo profesional. Cada día yo trabajaba más y tenía más tracción por mi propio nombre, y PPK estaba cada día más dedicado a otras cosas, a sus inversiones, y llegado el momento (en 2001) empecé a usar mi propia marca: First Capital”.

Consultado si PPK le delegó directamente la administración de Westfield cuando entró al gobierno de Toledo, el empresario chileno contesta que “delegación como tal, donde hay un contrato, no hay. Estamos hablando de una empresa unipersonal que administraba o asesoraba contratos individuales. Entonces lo que había hacia mí era una delegación de hecho. Yo me hacía cargo de las operaciones, como gestor, del área financiera. Pero una delegación formal no había, porque esta empresa no hacía otra cosa más que estas asesorías”.

Sepúlveda dijo que instauraron una práctica a la que llama “Muralla China” consistente en que llegado un momento “hay temas y momentos de los que dos personas que están haciendo cosas en una misma empresa no pueden hablar, y este es uno de esos. Es un hecho que PPK no conoció en su oportunidad los contratos que yo suscribí con Odebrecht, cuando él era ministro de Economía y luego Primer Ministro”.

El chileno entrega un antecedente sobre los cuestionamientos que indican que las asesorías no existieron, manifestando que “hay algo que no ha salido a la luz pública: que los contratos son tan reales, que no solo están firmados por mí, sino que es una asesoría conjunta entre el Banco de Crédito de Perú (BCP) y Westfield Capital. Me imagino que los que investigan esto habrán visto este antecedente”.

Luego de hablar sobre el tipo de asesorías que realizaban, Sepúlveda manifiesta “Yo era el que ejecutaba el mandato en conjunto con el BCP, y si nuestra gestión hubiese sido un fracaso, la remuneración era cero. Entonces, ¿dónde hay un conflicto? Yo personalmente, en esta parte del análisis, no lo veo, porque que PPK esté en el gobierno no significa que a mí me van a pagar de todas maneras. Si yo hago un mal trabajo, la remuneración es cero”.

Cuando le preguntan si asume un posible conflicto de interés por una asesoría a Odebrecht mientras PPK estaba en el gobierno, el empresario señala que “como mi actividad es siempre en el mundo privado, y mi remuneración estaba asociada exclusivamente al éxito de mi gestión en el mundo privado, que podía ser exitosa o fracasar, y de la cual PPK no participaba, ni en el día a día, ni en la gestión, ni en la firma del contrato, ¿por qué podría yo haber percibido que había un conflicto de interés? A lo mejor, si yo fuese un constitucionalista, habría dicho que aquí podría haber una percepción. Pero la verdad es que si yo hubiese fracasado, todos estos documentos con pagos que se muestran en los medios diría ‘transferencia: 0′”.

La defensa a PPK se intensifica por parte de Sepúlveda, argumentando que “acá hay tres elementos que son fundamentales: los contratos no los firmó ni los tuvo el señor Kuczynski -de hecho nosotros hemos tenido que proporcionar algunas copias de estos contratos porque no estaban en su contabilidad-, no los gestionó él, porque llegaron a mí personalmente; y la actividad desarrollada a partir de estos contratos no tuvo en ningún minuto un vínculo o dependencia de actuación de parte del gobierno”.

El chileno señala que estos contratos no se hicieron a través de su empresa particular, First Capital, “porque ese fue el momento en que yo hacía la transición hacia mi independencia. Pero puedo decir que nadie actúa de mala fe facturando o contratando públicamente por una empresa con las características que tiene Westfield Capital. El contrato también es del BCP; entonces, ¿estamos diciendo también que el BCP está coludido en esta acción? A mí me parece una aberración del tamaño del Costanera Center”.

Sepúlveda maneja una tesis para el desconocimiento inicial que dijo tener PPK, respecto de estas operaciones cuestionadas, declarando que sin estar en su cabeza, puede conjeturar que “si se le pregunta si fue asesor, él cierra los ojos y dice ‘yo nunca firmé un contrato, nunca fui a las oficinas de Odebrecht, nunca negocié nada con ellos: no fui asesor’. Desafortunadamente, al parecer su respuesta fue una desinformada, y ha reconocido públicamente que se equivocó”.

Al estallar el caso Odebrecht en Perú, señala Sepúlveda, no se le pasó por la cabeza avisarle a PPK por los contratos de asesorías entre Westfield y la constructora “Por la tranquilidad que tengo de que esta fue una transacción efectiva, en el mercado de capitales internacional y con un socio de la talla del BCP, me pareció que si en algún minuto alguien me preguntaba, yo iba a explicar lo mismo que explico ahora, y sustentos tengo para ello. Incluso si es necesario, me imagino que el BCP podrá dar fe de que hicimos la operación conjuntamente”.

Otra de las asesorías cuestionadas tiene que ver con la que PPK realizó en el 2012 a una empresa vinculada a Odebrecht, H2Olmos, a través de First Capital. Sobre esta Sepúlveda declara que “aquí había una investigación por casos de corrupción, y si a uno en ese caso le preguntan si está involucrado en corrupción, la respuesta va a ser que no”.

Finalmente Sepúlveda dice que tendría que consultar con su abogado si es que lo llaman a declarar al Congreso en el marco de la comisión que investiga el escándalo de Lava Jato, arguyendo que “la verdad es que eso es un tema político. Yo no tengo en este minuto asesoría jurídica, porque hasta ahora he considerado que no la necesito. Probablemente una respuesta a esa pregunta la voy a tener que consultar con un abogado, si es que me llaman”.

El empresario chileno insiste en defender a su socio, asegurando que “Pedro Pablo es un hombre honesto. Yo lamentaría mucho que su honestidad siga siendo cuestionada y que esa sea la causal de que su gobierno termine prematuramente. Sí lamento lo que le está pasando, pero estoy seguro de que tiene la capacidad y la fuerza para poder remontarlo. Al final, la verdad tiene que imponerse, aunque sea para la historia, porque aquí no hay actos de corrupción, ni tampoco he participado de nada que tenga que ver con irregularidades”.