Al menos 200 periodistas, editores y blogueros han sido espiados por un grupo de hackers llamado Fancy Bear, desde mediados del 2014, revela La Vanguardia

Una víctima fue el presentador ruso de televisión Pavel Lobkov, quien en 2015 vio como sus mensajes mas íntimos eran publicados en redes sociales. Lobkov inmediatamente llamó a su abogado para ver si había alguna manera de detener la difusión de 300 páginas de mensajes en Facebook, algunos de ellos sexualmente explícitos.

Se cree que el grupo de piratas informáticos estaría vinculado a la inteligencia militar rusa o GRU. De los periodistas afectados, unos 50 de esos trabajaban en The New York Times, tros 50 eran corresponsales en Moscú o eran periodistas rusos que trabajaban para medios independientes.

Las agencias de espionaje afirman que los hackers trabajaron para ayudar a Donald Trump. El Gobierno ruso ha negado reiteradamente toda interferencia en las elecciones. Informes muestran cómo Fancy Bear utilizó mails de suplantación de identidad para intentar comprometer a líderes rusos de oposición, políticos ucranianos y espías norteamericanos, además del jefe de campaña de Hillary Clinton, John Podesta, y más de 130 miembros del Partido Demócrata.

Entre las víctimas está la periodista de la revista The New Yorker, Masha Gessen, también autora del hombre sin rostro (conocido libro sobre Vladímir Putin). Gessen detectó por primera vez en 2015 intentos de entrar a su cuenta de gmail. Junto con eso, hombres que hablaban en ruso intentaban intimidarla en espacios públicos de New York.

Otros periodistas pirateados en EE.UU. son, por ejemplo, Josh Rogin, columnista del The Washington Post, y Shane Harris, que cubría información sobre inteligencia y espionaje para The Daily Beast en el 2015. Mientras que en Rusia, la mayoría de los periodistas objetivo de los hackers trabajaban para medios críticos como Novaya Gazeta Vedomosti.

Fancy Bear también persiguió a una treintena de medios y periodistas en Ucrania, muchos de ellos del Kiyv Post y otros que habían informado desde el frente en las provincias secesionistas del este. Asimismo, trataron de irrumpir en la cuenta de Gmail de Ellen Barry, exjefa de la oficina de The New York Times en Moscú.

El Comité para la Protección de los Periodistas afirma que la amplia red desarrollada por Fancy Bear no hace sino subrayar los esfuerzos que hacen los gobiernos en todo el mundo para utilizar el pirateo contra los periodistas: “Se trata de conseguir acceso a las fuentes de los periodistas y de intimidar a éstos”.