Cuando contesta el teléfono desde Osorno, el joven activista trans I.C suena cansado. “Ha sido un día movido”, se excusa. Durante la mañana, exámenes médicos y oftalmológicos. Por la tarde, prestar declaración ante la fiscalía local de Osorno por la agresión sufrida la madrugada del 28 de diciembre pasado, cuando dos hombres lo atacaron mientras volvía a su casa de una fiesta.

Esa noche, además de quebrarle los lentes de un golpe en el rostro, uno de los hombres lo maniató mientras el otro le propinaba patadas y golpes de puño en cuello, espalda y brazos. Antes de abandonarlo semi inconsciente en la calzada, le gritaron: “lacras como tú no deberían estar viviendo”. A sus 19 años, reconoce, no es la primera agresión que sufre en la vía pública. “Aunque sí la más grave”, dice.

A pesar de ser uno de los rostros más reconocidos en el activismo LGBTI de su ciudad, el joven prefirió ocultar su nombre completo para esta entrevista. “En este momento debo velar por mi seguridad”, asume con desgano, antes de comenzar.

— ¿Cómo está tu salud, I.C?

Un poco mejor, aunque aún tengo hinchazón y dolores que estoy tratando con calmantes. Además de los puntos alrededor del ojo, tengo moretones en la espalda, rasmillones en las rodillas y moretones en los brazos.

— ¿Quiénes crees que podrían haber estado detrás de este ataque?

No tengo claridad, pero sí creo que son una banda organizada. Imagino que son los mismos que me han enviado amenazas de muerte desde julio.

— ¿Por qué desde julio? ¿Hubo algún hito en especial?

Sí, el paso del Bus de la Libertad. Aunque el original no pasó por acá, un grupo de evangélicos hizo una copia que llevaron por Osorno, Puerto Montt y Purranque. Después de eso empecé a recibir amenazas por Facebook, hackeos en la cuenta, ese tipo de cosas. Es como si le hubiese dado a cierta gente la legitimidad para amenazar.

— Hace pocos meses Carla González, la hija de Marcela Aranda, decidió habla públicamente de su condición trans

Sí, es que muchos se llevan el prejuicio de que nosotros pedimos cosas innecesarias. O que en la vida cotidiana, nadie nos dice nada. Pero omiten que se nos golpea, como me pasó a mí, o la violencia que proviene desde la propia familia. Tuve la fortuna de que, a pesar de que tenían tan poco conocimiento como yo del tema, mis papás siempre me dejaron mantener mi identidad tal y como quisiera.

— ¿Qué te parece la postura del presidente Sebastián Piñera, quien en el último debate habló que “muchos casos de jóvenes trans se corrigen con la edad”?

Por culpa de esos dichos hay gente que se ve con el derecho de querer “corregirnos”. Esto no es algo que se vaya con la edad, es algo que me pasa desde que tengo memoria y siempre ha sido así.

— Es decir, que existe un peligro concreto de que un presidente electo hable en esos términos

Es que no le está tomando el peso a sus palabras. Frases así hacen que muchos niños y jóvenes empiecen a cuestionar su identidad, y a pensar que esto se trata sólo una etapa. Eso es grave porque genera mucho sufrimiento, que incluso lleva a muchos chicos a querer suicidarse. Como dice un amigo: si no aceptamos nuestra identidad, tenemos fecha de vencimiento. Eso, él no lo ve (*).

— En tu opinión, el gobierno de Michelle Bachelet se comprometió con la comunidad trans?

No podría decirte en concreto que sí, porque si así fuese la ley ya estaría aprobada. Pero al menos se dieron espacios, salió la circular del Mineduc, de la que se puede sacar mucho provecho. Además, se han mejorado los espacios: yo he participado de consejos consultivos de salud acá en Osorno, donde se podía discutir sobre la salud mental y la diversidad sexual. Eso es muy valioso, porque abría el espacio a la educación.

— El proyecto de Identidad de Género sufrió cambios en el Senado, uno de ellos que sólo mayores de 18 podían solicitar el cambio de género en el Registro Civil, ¿qué te parece eso?

A mí me parece muy nocivo. Hay chicos que mucho antes de los 14 años lo tienen súper claro. Y eso genera un montón de problemas: no sentirte nunca cómodo en el colegio, tener que dar explicaciones en todos los centros médicos. O el hecho de no tener certeza que a tu regreso al país podrás volver, ya que tu carnet señala un género que no es el tuyo.

— ¿Y sobre los exámenes sicológicos que solicitarán para realizar el cambio?

Es una actitud patologizante. A nadie les anda pidiendo certificados sicológicos para que se identifiquen, o sea, a ustedes no les piden certificados sicológicos cada vez que salen, y a nosotros sí.

— ¿Cómo vaticinas el próximo gobierno de la derecha?

Sé que se nos viene pesado, pero nosotros vamos a luchar con más fuerza, para que lo que me sucedió a mí no siga pasando.

(*): Al día siguiente de dar esta entrevista, el diario La Tercera publicó una lista con las leyes o proyectos de ley que el futuro gobierno de Sebastián Piñera “rechazaría”. El proyecto de Identidad de Género era uno de ellos.