En Hollywood, al menos 300 artistas se sumaron al movimiento Time’s Upen protesta contra las agresiones sexuales. Esta es la continuación de Metoo,  que destapó la olla en 2017, logrando que millones de mujeres denunciaran acosos sexuales vía redes sociales. En Francia, en tanto, critican fuertemente a las hollywoodenses. Cien artistas e intelectuales galas dicen estar en contra del “puritanismo sexual”, desatado por el caso Weinstein. El manifiesto fue firmado por la actriz y cantante Catherine Deneuve y la escritora Catherine Millet.

“La violación es un crimen, pero la seducción insistente o torpe no es un delito, ni la galantería una agresión machista”, afirman las autores del manifiesto.

“Desde el caso Weinstein se ha producido una toma de conciencia sobre la violencia sexual ejercida contra las mujeres, especialmente en el marco profesional, donde ciertos hombres abusan de su poder. Eso era necesario. Pero esta liberación de la palabra se transforma en lo contrario: se nos ordena hablar como es debido y callarnos lo que moleste, y quienes se niegan a plegarse ante esas órdenes son vistas como traidoras y cómplices”, defienden las francesas.

Entre las impulsoras del movimiento, está  la filósofa Peggy Sastre, autora de un ensayo titulado La dominación masculina no existe  o la escritora Abnousse Shalmani, que en septiembre firmó una columna donde describía el feminismo como un nuevo totalitarismo. “El feminismo se ha convertido en un estalinismo con todo su arsenal: acusación, ostracismo, condena”

Deneuve también se opuso al fenómeno que en Francia se vivió bajo la consiga “denuncia a tu cerdo”.“No creo que sea la forma más adecuada de cambiar las cosas. ¿Después qué vendrá? ¿’Denuncia a tu puta’? Son términos muy excesivos. Y, sobre todo, creo que no resuelven el problema”, enfatizó la actriz.

La mujeres denuncian que es “una campaña de delaciones y acusaciones públicas hacia individuos a los que no se deja la posibilidad de responder o de defenderse”.“Esta justicia expeditiva ya tiene sus víctimas: hombres sancionados en el ejercicio de su oficio, obligados a dimitir por haber tocado una rodilla, intentado dar un beso, hablado de cosas intimas en una cena profesional o enviado mensajes con connotaciones sexuales a una mujer que no sentía una atracción recíproca”.