“Supongo que mi desarrollo personal me hace que no esté asustado de la muerte”, dice Claudio Naranjo en una entrevista con La Segunda cuando de visita en Chile se prepara como el exponente acaso más icónico en el Congreso Futuro.

Médico de formación para luego devenir en sicoterapeuta, Naranjo afirma que el budismo es de las experiencias espirituales una de las que más le ha ayudado. “Uno desarrolla el desapego”, plantea y luego observa: “Los seres humanos tenemos una adicción a las personas y eso no es sano. Lo sano es el amor, no el apego. Tenemos una sed de amor crónica. Las personas crecen sin sentir que recibieron suficiente amor de niños; esa deuda de amor hace que muchos vivan para presentarse mejor que lo que son o siempre hacen méritos. Hay una falsificación de un mismo”.

Por eso es que -según sostiene- “la meditación a uno lo va dejando tranquilo simplemente son ser”. “La satisfacción está en la existencia misma”, postula.

De todos modos, Naranjo aclara que la meditación, así como se le conoce tiempo un límite. “Hay un nivel de desarrollo que se llama la no meditación: después que uno ha meditado lo suficiente, hay una meditación espontánea cuando uno duerme o descansa”.