Durante su vuelo de regreso a Roma, el Papa Francisco volvió a hablar con los periodistas chilenos que lo acompañaron en el vuelo sobre sus polémicos dichos en favor de Juan Barros, que apuntaron a que “el día que me traigan una prueba voy a hablar”.

Según consigna Emol, el Sumo Pontífice ofreció disculpas por sus comentarios y señaló que “mi expresión no fue feliz, no la pensé. Lo digo con sinceridad”.

Añadió que “debo pedir disculpas porque la palabra prueba ha herido a muchos abusados, fue sin querer, es una herida”.

A renglón seguido, la máxima autoridad religiosa recalcó que “la palabra prueba no era la mejor para acercarme a un corazón dolorido. Me hace doler mucho, porque en Chile recibí a dos (víctimas de abusos) y hubo otros más escondidos…sé cuánto sufren, sentir que el Papa les dice en la cara ‘denme una carta con la prueba’, es una bofetada”.

En otros pasajes, Jorge Bergoglio precisó que “el caso de Barros se estudió, se re estudió, y no hay evidencia de culpabilidad. Es lo que quise decir; no tengo evidencias para condenarlo. Y si yo condenara sin evidencia o sin certeza moral, cometería un delito de mal juez”.

“La palabra prueba me jugó la mala pasada”, volvió a aclarar el Papa, junto con entregar detalles sobre el momento en que decidió emitir sus cuestionados comentarios:

“Por lo que recuerdo, estaba entrando y una periodista de Iquique me preguntó, ‘en Chile tenemos el gran problema del obispo Barros, ¿Qué piensa?’, primero pensé respondo o no, y dije que sí, porque había sido obispo de Iquique, y una feligresa me lo preguntó. Y dije: ‘el día que tenga pruebas, voy a hablar'”.

Sobre el factor prueba, reiteró que “sé que mucha gente abusada no puede traer una prueba, no la tiene o a veces la tiene y siente vergüenza, sufre en silencio. El drama de los abusados es tremendo. Me tocó atender, hace dos meses, a una mujer abusada hace 40 años. Casada, con tres hijos, esa mujer no recibía la comunión desde esa época porque en la mano del cura veía la mano del abusador. No podía acercarse, y era creyente, católica”.

Junto con agradecer la fuerte crítica que realizó este fin de semana el cardenal de Boston, Sean O’Malley frente a sus dichos, el Papa trasandino se refirió a la carta que emitió en 2015 en donde se evaluó que el obispo de Osorno se tomara un año sabático o renunciara.

Aquí dijo que “como Barros llevaba ya 20 años de obispo, primero auxiliar en Valparaíso, después Iquique y después militar, y estaba por terminar el obispado militar, se la pedimos y generosamente la dio. Vino a Roma y yo lo frené, dije no, así no se juega porque es admitir culpabilidad previa. Siguió adelante todo este movimiento de protesta y él me dio la renuncia por segunda vez, le dije ‘no, vos vas’. Hablé largo rato con él, otros también”.

Sobre el bullado caso de posible encubrimiento de Barros en favor de Karadima, el Sumo Pontífice apuntó a que “sigue sin haber evidencia. Quedará ahí, no puedo condenarlo porque no hay evidencia y yo personalmente estoy convencido de que es inocente”.