En el pasaje habían muchos perros
El Boby se pescaba a la Flor y a la Lucy
Y el Capitán se embarcaba conmigo

Nos pasábamos tardes enteras
Déle que déle
Hasta que el choro comenzaba a dolerme

Otras veces culiaba con el Kaiser

Eramos caurah chicah
No teníamos idea de nada

Yo prefería al Conde
Porque era el más grandote de todos

Se gastaba una cuca de padre y señor mío
Una cuarta por parte baja

Para hacerlos entrar en calor
Hay que restregársela con el pie

Lo que a nosotras más nos calentaba
No me atrevo a confesarlo públicamente
Pero recuerdo muy bien que
Me lo metían hasta lah recachah
Haciéndome acabar varias veces seguidas

Eran unos perfectos satanaces
La pichula del perro
No es lo mismo que la del hombre
Parece tirabuzón
O barreno depende de la raza

Algo muy importante:
El perro aguanta mucho más que el hombre

Un perro policial
Puede estar una hora aserruchando
Llegan a sacar sangre loh malditoh

El hombre se va cortáo apenas dentra
A una la dejan a medio camino

Loh perro son así
Quieren culiarse a toah lah mujereh
Y ninguna se hace de rogar

Al contrario: que se les repita la dosis
Sin ir más lejos
A la hija del gringo de la esquina
La pillaron culiando con el Dragón

A mi me encanta culiar con un perro:
Claro que hay que ponerse en cuatro patah

Nota del Director:
El año 2003, para el número 100 del The Clinic, Nicanor Parra me entregó este poema, “Recuerdos de Infancia”, con la firma de Susana Conchalí. “¿Estuve a la altura?”, preguntó. Cuando le pedí que lo firmara con su nombre contestó: “¡No me atrevo!”. Ahora que está muerto es de suponer que perdió todo temor y pudor.