Últimamente se habla mucho de la vida privada de las personas públicas: pintores, artistas, actores, directores de cine y teatro, productores, políticos. Condenados por los medios a responder de crímenes y hechos privados en la plaza pública de internet.

Allen, Franco, Polanski, Spacey son solo algunos de los nombres juzgados justa o injustamente por crímenes cometidos, crímenes por los cuales deberán responder ante la justicia de sus respectivos países y es justo que sea así, la ley en el fondo es igual para todos.

¿Pero es justo censurar, eliminar, juzgar el contenido artístico que fabrican a través del análisis de sus documentos de antecedentes penales?

Seguramente hay que contextualizar las cosas, en base al tiempo, el espacio, las circunstancias en las que suceden.

Un artista, entre los muchos meritorios de cita llama la atención. Caravaggio. Sí, porque Caravaggio además de ser un gran artista era también un asesino, un lujurioso y un delincuente.

Se lo veía, según testimonios históricos, jugando cartas, metido en asaltos, robos, duelos.

Michelangelo Merisi (Caravaggio) asesinó a un hombre por un partido de cartas. Un asesinato. Era un putero profesional también, seguramente un machista, uno de aquellos. Era una época violenta, pero el juicio moral de internet es retroactivo.

Woody Allen es acusado por crímenes cometidos hace más de 25 años, así también Polansky. ¿Es justo boicotearlos, junto a Caravaggio y a todos aquellos que pintaron, esculpieron, dibujaron, grabaron o dijeron algo machista?

A veces el juicio digital es demasiado vano como para ser influyente sobre lo que pensamos en lo profundo, en lo ético, en lo moral.

Hace unos días retiraron un hermoso cuadro en Manchester, tal vez para siempre. “Hylas y las ninfas” fue censurado por su contenido machista. Un cuadro en el que figuran ninfas desnudas que invitan sensualmente un hombre a tomarse un baño con ellas. Obra del artista John William Waterhouse, en 1896.

Si se censura un cuadro así deberíamos censurar estos también.

Censurar todo o no censurar nada son las únicas dos opciones cuando se toman en consideración ciertas temáticas. No hay un gris en esto, no hay mediación posible.